
El 7 de mayo de 2026, Brussels Airlines confirmó que cuenta con reservas suficientes de combustible para mantener su programación de verano durante “cuatro a seis semanas”, a pesar de las advertencias sobre una posible escasez de queroseno en toda Europa. Esta garantía llega tras las informaciones de la UE ese mismo día sobre la limitada capacidad de las refinerías y los riesgos en el suministro desde Oriente Medio. Aunque la base principal de la aerolínea en el Aeropuerto de Bruselas opera con una red compartida de hidrantes, Brussels Airlines ha organizado suministros de contingencia en estaciones europeas y ha negociado almacenamiento temporal en Lieja. Los programas globales de movilidad que dependen de la red africana de la aerolínea —clave para trabajadores mineros y asignados de ONG— recibieron con agrado esta declaración. Sin embargo, se recomienda a los gestores de viajes mantener rutas alternativas vía París o Frankfurt en caso de que la situación empeore. Se espera que la Comisión Europea discuta la próxima semana una posible flexibilización temporal de las normas sobre reservas estratégicas. Analistas logísticos señalan que una escasez prolongada podría aumentar los precios de los billetes entre un 5 y un 8 % debido a la introducción de recargos por combustible. Por ahora, los contratos de cobertura de combustible y la cadena de suministro diversificada de Brussels Airlines le otorgan un margen de seguridad que las aerolíneas regionales más pequeñas podrían no tener, convirtiéndola en una opción más fiable para misiones con plazos críticos.
Fuente: The Brussels Times