
Con destellos de flashes, el ministro del Interior Dobrindt inauguró el 12 de junio una nueva ‘Zona de Procedimientos Fronterizos’ con 40 plazas dentro del Aeropuerto de Berlín-Brandenburgo (BER). Esta instalación, parte de la implementación alemana del GEAS, permite presentar solicitudes de asilo, ser escuchadas y, si es necesario, apeladas sin que el viajero entre formalmente en territorio alemán. Las autoridades esperan que el centro gestione alrededor de 4,000 casos al año, centrados en solicitantes de Georgia, Moldavia y los Balcanes Occidentales, considerados por la UE como países “seguros”. Los casos admitidos serán transferidos al sistema estatal de recepción de Brandenburgo; las solicitudes inadmisibles podrían resultar en la devolución de los solicitantes en el siguiente vuelo disponible. El impacto práctico para los gestores de movilidad internacional es un posible aumento de rechazos el mismo día: viajeros con documentación dudosa podrían no salir nunca de la zona de tránsito. Las aerolíneas que operan en BER deben ahora enviar los datos de los pasajeros con 48 horas de antelación para que la Policía Federal pueda preseleccionar a los viajeros de alto riesgo. Las empresas que reserven billetes de última hora para empleados procedentes de países exentos de visa pero políticamente sensibles deben considerar este nuevo plazo. La instalación cuenta con salas de juicio por videoconferencia y áreas de revisión médica, reflejando el impulso de Alemania por digitalizar la adjudicación en fronteras. Las ONG criticaron la modesta capacidad de 40 camas, advirtiendo sobre posibles aglomeraciones si aumentan las llegadas durante la temporada alta de verano.
Fuente: n-tv