
Suiza despertó esta mañana con un cambio silencioso pero de gran alcance en sus fronteras exteriores. A las 00:00 CEST del 29 de junio de 2026, la Unión Europea activó el tan esperado Sistema de Entrada/Salida (EES), que reemplaza el tradicional sellado de pasaportes por un registro biométrico en tiempo real que captura la imagen facial y la huella dactilar de todos los viajeros no pertenecientes a la UE/EFTA que entran o salen del espacio Schengen. Como estado asociado a Schengen, Suiza participó en el cambio sincronizado en todos sus aeropuertos internacionales (Zúrich, Ginebra y Basilea-Mulhouse), en las cuatro fronteras terrestres con Francia, Alemania, Austria e Italia, y en sus corredores ferroviarios internacionales. El objetivo operativo es claro: automatizar el control fronterizo, cerrar las brechas que permitían a quienes excedían su visa desaparecer dentro del área y generar una base de datos común que las autoridades policiales y migratorias de 30 países puedan consultar en segundos.
Los viajeros y los equipos de movilidad corporativa que busquen apoyo práctico para adaptarse a las nuevas normas del EES —y a las visas que aún puedan ser necesarias para trayectos fuera de la zona Schengen— pueden acudir a VisaHQ. La plataforma (https://www.visahq.com/switzerland/) ofrece guías actualizadas de entrada, herramientas digitales para la solicitud y expertos disponibles que aclaran los requisitos documentales, ayudando a los residentes suizos a minimizar retrasos y evitar costosos errores de cumplimiento.
Para las empresas suizas que envían personal al extranjero, las implicaciones son complejas. Los viajeros cuyas huellas no se escaneen correctamente, que olviden quitarse la mascarilla o que hayan cambiado de pasaporte desde su último viaje podrían ser dirigidos a un control manual, lo que podría añadir entre 15 y 45 minutos al trayecto. Los gestores de viajes ya están actualizando las políticas corporativas para contemplar este tiempo extra en salidas y llegadas, y muchos aconsejan a los empleados descargar las apps de las aerolíneas, que ahora ofrecen información en tiempo real sobre las colas en los carriles EES. Otro detalle operativo afecta a los ciudadanos con doble nacionalidad residentes en Suiza. Por ejemplo, una consultora suizo-canadiense que viaje de Zúrich a Frankfurt debe salir usando su documento suizo para evitar acumular días Schengen en su pasaporte canadiense; de lo contrario, podría ser señalada como que ha agotado el permiso de 90 días en 180, cuando llegue a París para una reunión dos meses después. Por ello, los departamentos de movilidad global deben informar a los ciudadanos con doble nacionalidad sobre la importancia de presentar siempre el mismo documento al entrar y salir del bloque. Las autoridades suizas han subrayado que las normas de privacidad de datos son equivalentes a las que ya rigen los archivos de visas Schengen. Los registros biométricos se almacenarán durante tres años (o cinco si se produce una estancia irregular) y solo serán accesibles para funcionarios autorizados. No obstante, el Comisionado Federal de Protección de Datos e Información de Suiza ha anunciado auditorías puntuales en los aeropuertos de Zúrich y Ginebra durante la primera semana de operaciones para garantizar el cumplimiento de la legislación nacional. En la práctica, las empresas deberían actualizar sus flujos de aprobación previos al viaje para incluir (1) la confirmación de que los viajeros tienen al menos dos páginas en blanco en su pasaporte —aún necesarias para visas en destinos fuera de Schengen en itinerarios con varias etapas—, (2) un margen mínimo de 45 minutos entre el aterrizaje y reuniones en tren dentro de Suiza, y (3) un recordatorio de que los niños menores de 12 años están exentos de la toma de huellas dactilares, pero no de la captura facial, lo que puede requerir formularios adicionales de consentimiento parental en algunos cantones.
Los viajeros y los equipos de movilidad corporativa que busquen apoyo práctico para adaptarse a las nuevas normas del EES —y a las visas que aún puedan ser necesarias para trayectos fuera de la zona Schengen— pueden acudir a VisaHQ. La plataforma (https://www.visahq.com/switzerland/) ofrece guías actualizadas de entrada, herramientas digitales para la solicitud y expertos disponibles que aclaran los requisitos documentales, ayudando a los residentes suizos a minimizar retrasos y evitar costosos errores de cumplimiento.
Para las empresas suizas que envían personal al extranjero, las implicaciones son complejas. Los viajeros cuyas huellas no se escaneen correctamente, que olviden quitarse la mascarilla o que hayan cambiado de pasaporte desde su último viaje podrían ser dirigidos a un control manual, lo que podría añadir entre 15 y 45 minutos al trayecto. Los gestores de viajes ya están actualizando las políticas corporativas para contemplar este tiempo extra en salidas y llegadas, y muchos aconsejan a los empleados descargar las apps de las aerolíneas, que ahora ofrecen información en tiempo real sobre las colas en los carriles EES. Otro detalle operativo afecta a los ciudadanos con doble nacionalidad residentes en Suiza. Por ejemplo, una consultora suizo-canadiense que viaje de Zúrich a Frankfurt debe salir usando su documento suizo para evitar acumular días Schengen en su pasaporte canadiense; de lo contrario, podría ser señalada como que ha agotado el permiso de 90 días en 180, cuando llegue a París para una reunión dos meses después. Por ello, los departamentos de movilidad global deben informar a los ciudadanos con doble nacionalidad sobre la importancia de presentar siempre el mismo documento al entrar y salir del bloque. Las autoridades suizas han subrayado que las normas de privacidad de datos son equivalentes a las que ya rigen los archivos de visas Schengen. Los registros biométricos se almacenarán durante tres años (o cinco si se produce una estancia irregular) y solo serán accesibles para funcionarios autorizados. No obstante, el Comisionado Federal de Protección de Datos e Información de Suiza ha anunciado auditorías puntuales en los aeropuertos de Zúrich y Ginebra durante la primera semana de operaciones para garantizar el cumplimiento de la legislación nacional. En la práctica, las empresas deberían actualizar sus flujos de aprobación previos al viaje para incluir (1) la confirmación de que los viajeros tienen al menos dos páginas en blanco en su pasaporte —aún necesarias para visas en destinos fuera de Schengen en itinerarios con varias etapas—, (2) un margen mínimo de 45 minutos entre el aterrizaje y reuniones en tren dentro de Suiza, y (3) un recordatorio de que los niños menores de 12 años están exentos de la toma de huellas dactilares, pero no de la captura facial, lo que puede requerir formularios adicionales de consentimiento parental en algunos cantones.
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