
La División Karpacki de la Guardia Fronteriza de Polonia confirmó el 24 de julio que dos ciudadanos vietnamitas han sido expulsados del país tras descubrir los inspectores que trabajaban en un restaurante de Skarżysko-Kamienna sin los permisos correspondientes. Un tercer empleado vietnamita contaba con las autorizaciones de residencia y trabajo en regla, por lo que se le permitió permanecer. Según el comunicado oficial, uno de los detenidos había excedido la vigencia de su tarjeta de residencia polaca por casi dos años, mientras que el otro portaba un permiso de residencia húngaro reportado como perdido en la base de datos compartida de la UE. Ambos enfrentan ahora una prohibición de reingreso a Polonia y al espacio Schengen por 12 meses. Bajo la Ley polaca de 2012 sobre las consecuencias de emplear a extranjeros en situación irregular, el empleador fue multado con 6,000 PLN (unos 1,300 euros). Este caso refleja el aumento de las inspecciones laborales implementadas esta primavera como parte del endurecimiento del mercado laboral post-pandemia en Varsovia: los inspectores se comprometieron a visitar al menos 30,000 empresas en 2026, enfocándose en los sectores de hostelería y logística, donde el trabajo extranjero no declarado es más común. Para los responsables internacionales de recursos humanos, este incidente es un recordatorio de que, aunque el régimen migratorio polaco es favorable para los negocios, sigue imponiendo estrictos requisitos documentales. Los empleadores deben verificar cuidadosamente que el personal extranjero cuente tanto con un título de residencia válido como con el permiso de trabajo específico que corresponda a su lugar y puesto de trabajo.