
En su intervención en la Cumbre de Inversiones de Canadá en Toronto el 15 de septiembre, el primer ministro Mark Carney anunció que el gobierno federal buscará concesiones a largo plazo con el sector privado para operar los aeropuertos de Toronto-Pearson, Vancouver, Calgary y Montréal-Trudeau, manteniendo la propiedad pública de los activos subyacentes. Carney presentó esta medida como una forma de liberar “decenas de miles de millones” para reinvertir en infraestructura de transporte, en medio de una guerra comercial en curso con Estados Unidos. El plan seguiría modelos europeos y australianos, donde fondos de pensiones e inversores en infraestructura gestionan las operaciones diarias de los aeropuertos bajo estrictos estándares de desempeño. La transición a concesiones privadas podría acelerar la modernización de terminales e innovaciones en fronteras digitales —como puertas electrónicas y biometría—, fundamentales para manejar el volumen récord de viajeros en Canadá tras la Copa Mundial de la FIFA 2026. Sin embargo, los sindicatos que representan a los trabajadores aeroportuarios advierten que el afán de lucro podría aumentar las tarifas para pasajeros y aplicar recortes que afecten la calidad del servicio. Para los gestores de movilidad global, el anuncio implica posibles cambios en las tarifas aeroportuarias, asignación de franjas horarias y niveles de servicio en los próximos años. Las empresas con grandes volúmenes de viaje deben estar atentas a los periodos de consulta bajo la Ley de Transporte de Canadá y prepararse para participar en la discusión sobre las estructuras de tarifas que impactan sus presupuestos de viaje.
Fuente: Associated Press