
Los dos principales aeropuertos de París sufrieron otro día complicado el 29 de diciembre, según datos en tiempo real de la firma de análisis AirHelp, que registró 379 vuelos retrasados y 12 cancelados en Charles-de-Gaulle, además de 183 retrasos y dos cancelaciones en Orly. Estas interrupciones, parte de casi 1.000 retrasos en toda Europa, afectaron especialmente a Air France, easyJet, British Airways y SAS, con repercusiones en Nueva York, Londres y Frankfurt.
El operador aeroportuario Groupe ADP atribuyó la situación a una combinación de factores: nieve y vientos cruzados en el norte de Francia, restricciones en el flujo del control aéreo y falta de personal tras un exigente fin de semana navideño. Los equipos de tierra tuvieron dificultades para preparar los aviones con rapidez, lo que provocó escasez de puertas y conexiones perdidas.
Para las multinacionales que trasladan personal a Francia para el inicio de proyectos en 2026, este episodio es un recordatorio de que el periodo diciembre-enero sigue siendo el más volátil para viajar en Europa. Los responsables de movilidad deberían: (1) reservar a los asignados en las primeras salidas posibles, dejando margen para reprogramaciones; (2) asegurar billetes flexibles que permitan cambios el mismo día sin penalizaciones; y (3) informar a los viajeros sobre el Reglamento europeo 261/2004, que puede activar compensaciones si los retrasos superan las tres horas.
De cara al futuro, las aerolíneas están preparando tripulaciones de reserva para el 31 de diciembre y el 1 de enero, pero ADP advierte que cualquier nuevo episodio meteorológico podría volver a colapsar el sistema. Las empresas con movimientos críticos deben mantener una monitorización en tiempo real y estar listas para alternativas de hotel o tren con poca antelación.
El operador aeroportuario Groupe ADP atribuyó la situación a una combinación de factores: nieve y vientos cruzados en el norte de Francia, restricciones en el flujo del control aéreo y falta de personal tras un exigente fin de semana navideño. Los equipos de tierra tuvieron dificultades para preparar los aviones con rapidez, lo que provocó escasez de puertas y conexiones perdidas.
Para las multinacionales que trasladan personal a Francia para el inicio de proyectos en 2026, este episodio es un recordatorio de que el periodo diciembre-enero sigue siendo el más volátil para viajar en Europa. Los responsables de movilidad deberían: (1) reservar a los asignados en las primeras salidas posibles, dejando margen para reprogramaciones; (2) asegurar billetes flexibles que permitan cambios el mismo día sin penalizaciones; y (3) informar a los viajeros sobre el Reglamento europeo 261/2004, que puede activar compensaciones si los retrasos superan las tres horas.
De cara al futuro, las aerolíneas están preparando tripulaciones de reserva para el 31 de diciembre y el 1 de enero, pero ADP advierte que cualquier nuevo episodio meteorológico podría volver a colapsar el sistema. Las empresas con movimientos críticos deben mantener una monitorización en tiempo real y estar listas para alternativas de hotel o tren con poca antelación.
Fuente: Travel and Tour World / AirHelp