
Los aeropuertos, puertos marítimos y terminales transmanche franceses han recibido un respiro tras la confirmación de la Comisión Europea de que los Estados miembros pueden pausar o reducir el uso del nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES) durante la temporada alta de vacaciones de 2026. Originalmente, desde el 10 de abril se esperaba que todos los cruces externos del espacio Schengen registraran el 100 % de las huellas dactilares e imágenes faciales de los viajeros no comunitarios.
En la práctica, los problemas iniciales en París-Charles-de-Gaulle, Orly, el Eurotúnel y los puertos de ferry han alargado las colas hasta en un 70 % y provocado algunas conexiones perdidas. En respuesta, Bruselas permitirá “periodos de contingencia” de hasta 90 días (con una extensión posible de 60 días) durante los cuales la policía fronteriza francesa podrá volver temporalmente a sellar pasaportes manualmente cuando la congestión sea incontrolable.
Para los viajeros de negocios y desplazados, esta prórroga significa que la experiencia en frontera en Francia seguirá siendo una mezcla de controles manuales y biométricos al menos hasta septiembre. Por ello, las empresas deben seguir recomendando a su personal que prevea tiempo extra a la llegada, especialmente si aún no han registrado sus datos biométricos. Los responsables de movilidad deben también monitorizar el aumento gradual de la inscripción obligatoria: desde el 9 de enero ya se ha requerido a un 35 % de los pasajeros elegibles, y el Ministerio del Interior francés planea alcanzar la cobertura total una vez que la infraestructura se estabilice.
Sin embargo, este retraso no elimina la obligación a largo plazo. Aerolíneas, operadores aeroportuarios y equipos de viajes corporativos trabajan a contrarreloj para instalar quioscos de autoservicio, actualizar las conexiones API y rehacer las comunicaciones a pasajeros de cara al cambio previsto para otoño. Eurostar, por ejemplo, planea duplicar sus cabinas de control fronterizo francés en Londres St Pancras y permitir el embarque 30 minutos antes para compensar los cuellos de botella que generarán los quioscos.
Mirando más allá, la base de datos del EES se integrará directamente con ETIAS, el sistema de autorización de viaje previsto para finales de 2026. Las autoridades francesas advierten que, una vez activos ambos sistemas, las estancias prolongadas se detectarán automáticamente y podrían poner en riesgo futuros viajes sin visado o renovaciones de permisos de trabajo. Por ello, los responsables de movilidad global deben revisar las herramientas de seguimiento de tiempo en país y formar a los viajeros frecuentes sobre la regla Schengen de 90/180 días.
A corto plazo, la recomendación clave es incluir márgenes de tiempo en las agendas y conexiones aéreas. Aunque la flexibilidad de la Comisión es bienvenida, los ejecutivos que entren a Francia este verano deben esperar colas esporádicas y llevar itinerarios impresos por si son seleccionados para un control manual.
En la práctica, los problemas iniciales en París-Charles-de-Gaulle, Orly, el Eurotúnel y los puertos de ferry han alargado las colas hasta en un 70 % y provocado algunas conexiones perdidas. En respuesta, Bruselas permitirá “periodos de contingencia” de hasta 90 días (con una extensión posible de 60 días) durante los cuales la policía fronteriza francesa podrá volver temporalmente a sellar pasaportes manualmente cuando la congestión sea incontrolable.
Para los viajeros de negocios y desplazados, esta prórroga significa que la experiencia en frontera en Francia seguirá siendo una mezcla de controles manuales y biométricos al menos hasta septiembre. Por ello, las empresas deben seguir recomendando a su personal que prevea tiempo extra a la llegada, especialmente si aún no han registrado sus datos biométricos. Los responsables de movilidad deben también monitorizar el aumento gradual de la inscripción obligatoria: desde el 9 de enero ya se ha requerido a un 35 % de los pasajeros elegibles, y el Ministerio del Interior francés planea alcanzar la cobertura total una vez que la infraestructura se estabilice.
Sin embargo, este retraso no elimina la obligación a largo plazo. Aerolíneas, operadores aeroportuarios y equipos de viajes corporativos trabajan a contrarreloj para instalar quioscos de autoservicio, actualizar las conexiones API y rehacer las comunicaciones a pasajeros de cara al cambio previsto para otoño. Eurostar, por ejemplo, planea duplicar sus cabinas de control fronterizo francés en Londres St Pancras y permitir el embarque 30 minutos antes para compensar los cuellos de botella que generarán los quioscos.
Mirando más allá, la base de datos del EES se integrará directamente con ETIAS, el sistema de autorización de viaje previsto para finales de 2026. Las autoridades francesas advierten que, una vez activos ambos sistemas, las estancias prolongadas se detectarán automáticamente y podrían poner en riesgo futuros viajes sin visado o renovaciones de permisos de trabajo. Por ello, los responsables de movilidad global deben revisar las herramientas de seguimiento de tiempo en país y formar a los viajeros frecuentes sobre la regla Schengen de 90/180 días.
A corto plazo, la recomendación clave es incluir márgenes de tiempo en las agendas y conexiones aéreas. Aunque la flexibilidad de la Comisión es bienvenida, los ejecutivos que entren a Francia este verano deben esperar colas esporádicas y llevar itinerarios impresos por si son seleccionados para un control manual.
Fuente: Euronews
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