
La Comisión Europea eligió el 21 de febrero de 2026 para presentar un elemento llamativo de su tan esperado paquete de reforma de Schengen: una propuesta que permitiría a los Estados miembros emitir visados tipo C de entrada múltiple con una validez de “más de cinco años” para solicitantes cuidadosamente seleccionados. Según el borrador, los viajeros que hayan tenido al menos dos visados Schengen previos sin exceder el tiempo permitido ni generar alertas de seguridad, y que puedan demostrar una situación económica estable, serían elegibles para esta validez prolongada. Bruselas presenta la medida como una respuesta competitiva al visado B1/B2 de 10 años de Estados Unidos y al visado estándar de visitante de 5 años del Reino Unido. A cambio, la Comisión exige un intercambio de datos más estricto con los próximos sistemas Entry/Exit (EES) y ETIAS, que permitirán la revocación en tiempo real si surgen alertas de seguridad.
Para Polonia, cuyos consulados emitieron más de 650,000 visados Schengen en 2025, la medida tiene doble filo. Exportadores y empresas tecnológicas polacas que trasladan personal por Europa celebran el ahorro en costes y trámites, pero Varsovia deberá presupuestar un almacenamiento mucho mayor de datos biométricos e invertir en hardware EES en los pasos fronterizos terrestres con Ucrania y Bielorrusia. Un alto funcionario del Ministerio del Interior declaró a la prensa que Polonia “apoya en principio los visados más largos”, pero insistirá en un fondo europeo que compense el coste de la actualización en su concurrida frontera oriental.
Abogados de inmigración advierten que el anuncio podría ocultar una elegibilidad muy limitada. “Piénselo como una tarjeta de fidelidad para viajeros ejemplares, no como un beneficio generalizado”, señaló Magdalena Piotrowska, de la firma ExpatLegal en Cracovia. Ella prevé que los primeros beneficiados serán ejecutivos de negocios, personal de ventas frecuentes y investigadores, mientras que turistas primerizos y trabajadores temporales seguirán recibiendo los visados estándar de 90/180 días.
Si el plan sobrevive a las negociaciones del Consejo, el Reglamento podría entrar en vigor a mediados de 2027, justo después de que ETIAS esté plenamente operativo. Los expertos recomiendan a las empresas polacas comenzar a auditar ahora los historiales de viaje de su personal clave para estar listas a la hora de solicitar citas para visados más largos cuando los consulados nacionales abran esas nuevas vías.
Para Polonia, cuyos consulados emitieron más de 650,000 visados Schengen en 2025, la medida tiene doble filo. Exportadores y empresas tecnológicas polacas que trasladan personal por Europa celebran el ahorro en costes y trámites, pero Varsovia deberá presupuestar un almacenamiento mucho mayor de datos biométricos e invertir en hardware EES en los pasos fronterizos terrestres con Ucrania y Bielorrusia. Un alto funcionario del Ministerio del Interior declaró a la prensa que Polonia “apoya en principio los visados más largos”, pero insistirá en un fondo europeo que compense el coste de la actualización en su concurrida frontera oriental.
Abogados de inmigración advierten que el anuncio podría ocultar una elegibilidad muy limitada. “Piénselo como una tarjeta de fidelidad para viajeros ejemplares, no como un beneficio generalizado”, señaló Magdalena Piotrowska, de la firma ExpatLegal en Cracovia. Ella prevé que los primeros beneficiados serán ejecutivos de negocios, personal de ventas frecuentes y investigadores, mientras que turistas primerizos y trabajadores temporales seguirán recibiendo los visados estándar de 90/180 días.
Si el plan sobrevive a las negociaciones del Consejo, el Reglamento podría entrar en vigor a mediados de 2027, justo después de que ETIAS esté plenamente operativo. Los expertos recomiendan a las empresas polacas comenzar a auditar ahora los historiales de viaje de su personal clave para estar listas a la hora de solicitar citas para visados más largos cuando los consulados nacionales abran esas nuevas vías.
Fuente: Fes News Media