
Vientos fuertes y lluvias intensas provocados por la tormenta Dave azotaron el norte y oeste de Europa el 7 de abril, obligando a las aerolíneas a cancelar al menos 238 vuelos y retrasar otros 1,469. El aeropuerto de Frankfurt (Main), el centro de carga más activo del continente y un punto clave para viajeros de negocios, fue uno de los cinco aeropuertos principales afectados, junto con Keflavik, Estocolmo-Arlanda, Dublín y varios aeropuertos de Londres. La capacidad de las pistas se redujo debido a que los controladores aéreos aumentaron las distancias mínimas entre aeronaves, lo que llevó a compañías como Lufthansa, easyJet y SAS a cancelar vuelos y desviar rutas. Se espera que los efectos secundarios persistan entre 24 y 48 horas mientras se reubican tripulaciones y aviones. Dado que la interrupción se debe al clima, es poco probable que se aplique la compensación bajo el reglamento EC 261. Sin embargo, las aerolíneas deben proporcionar comidas, alojamiento y opciones de reubicación o reembolso, aunque los viajeros deberían obtener una confirmación escrita del motivo para evitar conflictos. Los gestores de movilidad deben revisar los itinerarios con conexiones en Frankfurt y actualizar a los viajeros sobre sus derechos; el rastreador de interrupciones de AirHelp puede ser útil para documentar. Los responsables de carga deben anticipar retrasos en envíos sensibles al tiempo, especialmente perecederos y productos farmacéuticos, y considerar desviar cargas a través de Ámsterdam o París si hay capacidad disponible. Con el aumento de eventos climáticos extremos, este episodio es un recordatorio para que los equipos de movilidad global integren contingencias climáticas en sus evaluaciones de riesgos de viaje.
Fuente: AirHelp