
El ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, reveló el 11 de junio que su departamento ha recibido una lista nominal de delegados talibanes por parte de la Comisión Europea, en preparación para una reunión prevista con funcionarios de la UE en Bruselas. Aunque aún no se han solicitado visados, el Servicio de Seguridad del Estado belga ha comenzado a realizar verificaciones de antecedentes para que, en caso de presentarse las solicitudes, puedan tramitarse dentro de los plazos estrictos impuestos por las obligaciones del país como “estado sede”. Según los acuerdos de acogida de organizaciones internacionales vigentes, Bélgica debe facilitar en principio el acceso a los representantes —independientemente del reconocimiento político— para que las instituciones de la UE en su territorio puedan funcionar. Sin embargo, el gobierno puede denegar visados por motivos de seguridad nacional. Prévot afirmó que cualquier excepción requeriría “evidencias muy concretas de amenaza”. Las ONG han criticado la posible visita, citando el historial de derechos humanos de los talibanes. No obstante, varios estados miembros de la UE, incluida Bélgica, presionan simultáneamente a Kabul para que readmita a nacionales afganos cuyas solicitudes de asilo han sido rechazadas, un objetivo que podría requerir un compromiso diplomático directo. Para los equipos de seguridad corporativa y asuntos gubernamentales, este episodio es un recordatorio de que delegaciones de alto perfil y potencialmente controvertidas pueden llegar con poca antelación, lo que puede desencadenar manifestaciones y un aumento de la seguridad perimetral en el barrio europeo. Los empleadores con oficinas cerca de Schuman deben estar atentos a los avisos policiales sobre cierres temporales de calles que podrían afectar los desplazamientos del personal y las visitas de clientes. Los expertos en política de visados señalan que la gestión de este caso por parte de Bélgica podría sentar un precedente para futuros casos que involucren a entidades no reconocidas o sancionadas que busquen acceso a las instituciones de la UE, con implicaciones para la coherencia en la emisión de visados Schengen en todo el bloque.
Fuente: The Brussels Times