
El Consejo de Ministros de Bélgica aprobó el 15 de junio de 2026 un proyecto de ley que dificultará considerablemente que los ciudadanos desempleados de la UE obtengan y mantengan el derecho de residencia mientras buscan trabajo en el país. Según la propuesta, los solicitantes de una tarjeta de residencia europea por búsqueda de empleo deberán presentar pruebas tanto de solicitudes activas de empleo como de inscripción en una agencia regional de empleo, como Actiris o VDAB. Seis meses después, se realizará una segunda revisión: solo quienes puedan demostrar una “probabilidad real” de ser contratados —mediante cualificaciones, formación o invitaciones concretas a entrevistas— conservarán su permiso. La ministra de Asilo y Migración, Anneleen Van Bossuyt (N-VA), afirmó que esta nueva norma cierra lagunas que permitían a algunos migrantes acceder a ayudas sociales municipales sin integrarse en el mercado laboral. En 2025, la Oficina de Inmigración emitió 1.266 permisos de este tipo, pero también registró 705 rechazos y 202 cancelaciones por incumplimiento.
En este contexto, viajeros y departamentos de recursos humanos podrían beneficiarse de asesoría profesional. VisaHQ, por ejemplo, ofrece un portal específico para Bélgica (https://www.visahq.com/belgium/) que actualiza las últimas normativas sobre permisos de residencia y crea listas personalizadas de documentos —desde contratos laborales hasta pruebas de búsqueda activa de empleo—, reduciendo significativamente el riesgo de rechazo o pérdida repentina del estatus.
Se prestará especial atención a los solicitantes procedentes de Rumanía y Bulgaria, donde las autoridades detectaron varios casos de nacionales de los Balcanes Occidentales usando documentos falsificados de la UE. Esta medida forma parte de un paquete más amplio alineado con el Pacto de la UE sobre Migración y Asilo, que entró en vigor la semana pasada. Paralelamente, Bélgica está pilotando un procedimiento acelerado de asilo para resolver solicitudes de bajo mérito en un plazo de tres meses. En conjunto, estas iniciativas reflejan un giro político hacia una condicionalidad más estricta, ofreciendo protección y libre circulación solo a quienes demuestren cumplir los requisitos. Para los empleadores, esta mayor rigurosidad implica menos trámites administrativos prolongados, pero más documentación inicial. Las multinacionales que habitualmente trasladan graduados o empleados intra-UE a Bruselas deberán presentar contratos laborales sólidos o certificados de formación desde el inicio del proceso. Los equipos de RR.HH. deben revisar los plazos de incorporación para asegurar que los nuevos empleados puedan cumplir con el requisito de prueba a los seis meses; no hacerlo podría conllevar la pérdida repentina del derecho de residencia y la salida obligatoria del país. Los expertos legales prevén que el proyecto se apruebe en el Parlamento antes del receso de verano, con un periodo de transición de tres meses. Por ello, se recomienda a las empresas revisar de inmediato los casos pendientes de transferencias intra-UE. Las autoridades municipales, responsables de la gestión de residencias, valoran positivamente las normas más claras, que esperan reduzcan retrasos y frenen fraudes en las ayudas sociales. Sin embargo, críticos, incluidos ONG de derechos migratorios, advierten que la política podría perjudicar a quienes buscan empleo de buena fe en un contexto de desaceleración económica en la eurozona.
En este contexto, viajeros y departamentos de recursos humanos podrían beneficiarse de asesoría profesional. VisaHQ, por ejemplo, ofrece un portal específico para Bélgica (https://www.visahq.com/belgium/) que actualiza las últimas normativas sobre permisos de residencia y crea listas personalizadas de documentos —desde contratos laborales hasta pruebas de búsqueda activa de empleo—, reduciendo significativamente el riesgo de rechazo o pérdida repentina del estatus.
Se prestará especial atención a los solicitantes procedentes de Rumanía y Bulgaria, donde las autoridades detectaron varios casos de nacionales de los Balcanes Occidentales usando documentos falsificados de la UE. Esta medida forma parte de un paquete más amplio alineado con el Pacto de la UE sobre Migración y Asilo, que entró en vigor la semana pasada. Paralelamente, Bélgica está pilotando un procedimiento acelerado de asilo para resolver solicitudes de bajo mérito en un plazo de tres meses. En conjunto, estas iniciativas reflejan un giro político hacia una condicionalidad más estricta, ofreciendo protección y libre circulación solo a quienes demuestren cumplir los requisitos. Para los empleadores, esta mayor rigurosidad implica menos trámites administrativos prolongados, pero más documentación inicial. Las multinacionales que habitualmente trasladan graduados o empleados intra-UE a Bruselas deberán presentar contratos laborales sólidos o certificados de formación desde el inicio del proceso. Los equipos de RR.HH. deben revisar los plazos de incorporación para asegurar que los nuevos empleados puedan cumplir con el requisito de prueba a los seis meses; no hacerlo podría conllevar la pérdida repentina del derecho de residencia y la salida obligatoria del país. Los expertos legales prevén que el proyecto se apruebe en el Parlamento antes del receso de verano, con un periodo de transición de tres meses. Por ello, se recomienda a las empresas revisar de inmediato los casos pendientes de transferencias intra-UE. Las autoridades municipales, responsables de la gestión de residencias, valoran positivamente las normas más claras, que esperan reduzcan retrasos y frenen fraudes en las ayudas sociales. Sin embargo, críticos, incluidos ONG de derechos migratorios, advierten que la política podría perjudicar a quienes buscan empleo de buena fe en un contexto de desaceleración económica en la eurozona.
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