
El 23 de junio de 2026, The Brussels Times publicó el texto de una carta firmada por once países europeos, incluida Chequia, en la que instan a la Comisión Europea a imponer límites más estrictos y vinculantes en la emisión de visados turísticos Schengen para ciudadanos rusos. La carta señala que, a pesar de la guerra en Ucrania, en 2025 se concedieron casi medio millón de visados de entrada múltiple a rusos, y que las medidas discrecionales actuales han generado prácticas desiguales entre los estados miembros.
Chequia mantiene desde febrero de 2022 una congelación de facto de sus servicios consulares para turistas rusos, pero el Ministerio del Interior confirmó a Global Mobility News que alrededor del 7 % del flujo turístico ruso hacia el espacio Schengen aún transita por el aeropuerto de Praga con visados emitidos por otros países. Por ello, Praga apoya un régimen armonizado que limite los visados de ocio o que se restrinja a visados de entrada única.
Para las empresas que emplean a ciudadanos rusos con permisos de trabajo checos, la propuesta no afecta a los visados de trabajo ni de reunificación familiar. Sin embargo, los especialistas en movilidad deben prever tiempos de tramitación más largos para las solicitudes de visados Schengen de corta duración para familiares dependientes, si Bruselas acepta las recomendaciones de la carta.
El primer instrumento legislativo para implementar estos cambios sería una enmienda al Código de Visados Schengen, que la Comisión podría presentar ya en septiembre. Los operadores turísticos que atienden al mercado ruso de alto poder adquisitivo advirtieron que las restricciones generales podrían afectar aún más los ingresos del sector hotelero en Europa Central, que ya han caído un 28 % respecto a 2019 en este segmento. En cambio, pidieron mejorar los controles en lugar de reducir el volumen de visados.
Este debate abre un nuevo foco de tensión entre los estados miembros centrados en la seguridad, como Chequia, Finlandia y los países bálticos, y las economías turísticas del sur de Europa.
Chequia mantiene desde febrero de 2022 una congelación de facto de sus servicios consulares para turistas rusos, pero el Ministerio del Interior confirmó a Global Mobility News que alrededor del 7 % del flujo turístico ruso hacia el espacio Schengen aún transita por el aeropuerto de Praga con visados emitidos por otros países. Por ello, Praga apoya un régimen armonizado que limite los visados de ocio o que se restrinja a visados de entrada única.
Para las empresas que emplean a ciudadanos rusos con permisos de trabajo checos, la propuesta no afecta a los visados de trabajo ni de reunificación familiar. Sin embargo, los especialistas en movilidad deben prever tiempos de tramitación más largos para las solicitudes de visados Schengen de corta duración para familiares dependientes, si Bruselas acepta las recomendaciones de la carta.
El primer instrumento legislativo para implementar estos cambios sería una enmienda al Código de Visados Schengen, que la Comisión podría presentar ya en septiembre. Los operadores turísticos que atienden al mercado ruso de alto poder adquisitivo advirtieron que las restricciones generales podrían afectar aún más los ingresos del sector hotelero en Europa Central, que ya han caído un 28 % respecto a 2019 en este segmento. En cambio, pidieron mejorar los controles en lugar de reducir el volumen de visados.
Este debate abre un nuevo foco de tensión entre los estados miembros centrados en la seguridad, como Chequia, Finlandia y los países bálticos, y las economías turísticas del sur de Europa.
Fuente: The Brussels Times
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