
La Fuerza Fronteriza Australiana (ABF) y la Policía Federal Australiana han acusado a una tripulante de cabina tailandesa de 26 años por importar más de un kilogramo de heroína oculta en el forro de bolsas de mano al llegar al Aeropuerto de Melbourne. La mujer llegó el 25 de junio mientras estaba en servicio, pero fue interceptada tras detectarse anomalías en el escáner de rayos X. Las autoridades estiman que la droga podría haber generado hasta 500,000 dólares australianos en el mercado negro. La acusada enfrenta dos cargos federales por drogas, cada uno con una pena máxima de 25 años, y ha quedado detenida hasta su audiencia judicial el 14 de septiembre. El comandante de la ABF, Clint Sims, señaló que las amenazas internas siguen siendo un problema grave y advirtió a los sindicatos criminales que el personal de aerolíneas no está exento de ser detectado. Para las aerolíneas, este caso es un recordatorio para reforzar los protocolos de equipaje de la tripulación y colaborar estrechamente con las agencias fronterizas en el intercambio de inteligencia. Desde la perspectiva de movilidad, el caso subraya el enfoque de tolerancia cero de Australia en sus fronteras: incluso el personal en servicio activo está sujeto a controles completos. Los gestores de viajes corporativos deben informar a los asignados y viajeros VIP sobre los estrictos controles de equipaje y las severas sanciones por delitos relacionados con narcóticos.
Fuente: Australian Border Force