
Una operación conjunta entre la Policía y Aduanas de Nueva Zelanda, la Fuerza Fronteriza Australiana, la Policía Federal Australiana y la Oficina de Sanciones de Australia llevó a cabo múltiples órdenes de registro la semana pasada en Auckland, Christchurch y Melbourne, relacionadas con presuntas exportaciones de bienes sancionados a Rusia. La investigación se centra en tres empresas sospechosas de violar la Ley de Sanciones a Rusia de Nueva Zelanda de 2022 y las sanciones autónomas paralelas de Australia. Las unidades de recuperación de activos ya han bloqueado propiedades valoradas en millones de dólares, aunque aún no se han presentado cargos. La inspectora de la Fuerza Fronteriza Australiana, Jessica Frezza, señaló que la función dedicada a la aplicación de sanciones de la agencia trabaja “de principio a fin” con contrapartes internacionales para proteger la integridad fronteriza de Australia y cumplir con los compromisos globales. Se recuerda a las empresas que el cumplimiento de las sanciones es una obligación legal: la diligencia debida en el control de exportaciones debe ir más allá de las revisiones aduaneras estándar. Para las multinacionales con cadenas de suministro en ambos países, este caso es una llamada de atención para alinear los programas de cumplimiento de Australia y Nueva Zelanda y para verificar todos los productos y contrapartes contra las listas de sanciones a Rusia, que están en constante expansión. No hacerlo implica riesgos penales en ambos lados del estrecho de Tasmania.
Fuente: Australian Border Force