
A pocos días del inicio de las vacaciones de verano, el Gobierno del Reino Unido ha intensificado la presión diplomática diaria sobre la policía fronteriza francesa para que utilice todas las flexibilidades del nuevo Sistema de Entrada/Salida de la UE (EES) al procesar a los viajeros en Dover y el Eurotúnel. Durante un debate urgente en la Cámara de los Comunes el 8 de julio – reportado el 10 de julio de 2026 – el Ministro de Seguridad Fronteriza, Alex Norris, informó a los diputados que, cuando el volumen de tráfico aumenta, las autoridades podrían enfrentarse a la disyuntiva “entre mantener el flujo de vehículos o aplicar completamente el sistema”.
El Puerto de Dover ha advertido que el registro biométrico – huellas dactilares e imágenes faciales capturadas por los oficiales franceses antes de embarcar en los ferris – podría generar colas de hasta 12 horas, que se extenderían por las vías de acceso utilizadas por el transporte de mercancías. El tráfico de vehículos particulares en vacaciones puede superar los 12,000 vehículos diarios, muy por encima de las esperas de 4.5 horas ya registradas durante el receso de mayo. París insiste en que el EES, operativo desde abril, es innegociable. Sin embargo, existe un precedente: el 23 de mayo la policía francesa aplicó temporalmente controles simplificados para aliviar la congestión.
El Reino Unido ahora solicita un protocolo similar de “prioridad al flujo” que permita a los agentes posponer la captura biométrica completa cuando los tiempos de espera superen los umbrales acordados. Para los gestores de movilidad franceses, la presión es bidireccional. Relajar los controles reduce el daño reputacional de Francia como punto de entrada Schengen, pero no aplicar rigurosamente el EES podría atraer la supervisión de la Comisión Europea. Por ello, las empresas que transportan mercancías urgentes o gestionan tours en autobús entre el Reino Unido y Francia deberían monitorear medidas de contingencia como la Operación Brock en la M20 y planificar paradas nocturnas cuando sea posible.
El Puerto de Dover ha advertido que el registro biométrico – huellas dactilares e imágenes faciales capturadas por los oficiales franceses antes de embarcar en los ferris – podría generar colas de hasta 12 horas, que se extenderían por las vías de acceso utilizadas por el transporte de mercancías. El tráfico de vehículos particulares en vacaciones puede superar los 12,000 vehículos diarios, muy por encima de las esperas de 4.5 horas ya registradas durante el receso de mayo. París insiste en que el EES, operativo desde abril, es innegociable. Sin embargo, existe un precedente: el 23 de mayo la policía francesa aplicó temporalmente controles simplificados para aliviar la congestión.
El Reino Unido ahora solicita un protocolo similar de “prioridad al flujo” que permita a los agentes posponer la captura biométrica completa cuando los tiempos de espera superen los umbrales acordados. Para los gestores de movilidad franceses, la presión es bidireccional. Relajar los controles reduce el daño reputacional de Francia como punto de entrada Schengen, pero no aplicar rigurosamente el EES podría atraer la supervisión de la Comisión Europea. Por ello, las empresas que transportan mercancías urgentes o gestionan tours en autobús entre el Reino Unido y Francia deberían monitorear medidas de contingencia como la Operación Brock en la M20 y planificar paradas nocturnas cuando sea posible.
Fuente: Trans.info