
Concluida la visita oficial del primer ministro tailandés Anutin Charnvirakul del 16 al 20 de julio, Pekín y Bangkok emitieron una declaración conjunta de 6,000 palabras que, entre otros compromisos económicos, sitúa la movilidad turística en el centro de la agenda de “Futuro Próspero Compartido” entre ambos países. El párrafo 140 del documento “reafirma la importancia” del acuerdo bilateral de exención de visados para pasaportes ordinarios, implementado en marzo, e instruye a las autoridades de aviación civil a “explorar nuevas rutas aéreas directas”. Tailandia ya ha visto resultados positivos: las llegadas desde China superaron los 4.2 millones en el primer semestre de 2026, alcanzando cerca del 90 % del volumen prepandemia, con un gasto per cápita que aumentó un 12 % gracias a estancias promedio más largas. Las aerolíneas chinas operan actualmente 186 vuelos semanales a Tailandia; los analistas prevén que esta cifra supere los 230 para fin de año, con posibles nuevas rutas desde Nanjing, Wuhan y Chongqing hacia Phuket y Chiang Mai. Esta reafirmación brinda claridad a los planificadores de movilidad que habían cuestionado la permanencia de la exención tras la reestructuración del gabinete tailandés el mes pasado. Las empresas que despliegan personal en proyectos del Corredor Económico Oriental pueden seguir confiando en la entrada sin visado por hasta 30 días por viaje, renovable mediante una salida y reingreso el mismo día a un país vecino. Ambas partes también acordaron acelerar los pilotos de aduanas inteligentes y la “ventanilla única” para el despacho en puntos ferroviarios y carreteros una vez que la Fase 1 del tren de alta velocidad China-Tailandia se inaugure en 2027. En la práctica, la declaración impulsa una cooperación policial más estrecha contra fraudes telefónicos y redes de trata de personas, problemas que han afectado la imagen de Tailandia entre los turistas chinos. Los empleadores deben asegurarse de que los trabajadores desplazados utilicen proveedores de transporte registrados y que las evaluaciones de riesgo de viaje consideren las operaciones policiales en curso en provincias fronterizas como Chiang Rai. Sin embargo, la señal política es clara: Pekín ve a Tailandia como un mercado emblemático para la reactivación de su turismo emisor, y Bangkok apuesta a que el gasto chino impulse sus metas de ingresos para 2030.