
Tras la reciente aprobación técnica, Nicosia ahora busca que el Consejo de la UE conceda a Chipre la plena membresía en Schengen antes de las elecciones presidenciales de febrero de 2028, y preferiblemente en los próximos 18 meses. Un análisis del 20 de julio de Kathimerini Chipre señala que el calendario es ambicioso debido a problemas no resueltos a lo largo de la Línea Verde y en las Áreas de Bases Soberanas controladas por el Reino Unido. Chipre ha cumplido con 120 recomendaciones que abarcan sistemas informáticos, política de visados, cooperación policial y seguridad aeroportuaria. Sin embargo, se requiere el apoyo unánime de los 27 estados miembros, y diplomáticos en Bruselas indican que Austria y Países Bajos aún tienen reservas sobre la posibilidad de que migrantes irregulares utilicen Chipre como puerta trasera hacia la zona. Solicitantes anteriores —Croacia, Rumania y Bulgaria— tardaron entre tres y trece años en superar la fase política. El análisis destaca que el presidente Christodoulides está utilizando Schengen para reforzar su perfil pro-UE, revirtiendo la postura de administraciones anteriores que consideraban la adhesión demasiado delicada mientras la isla permanece dividida. Líderes turcochipriotas han advertido que la adhesión podría endurecer la frontera de facto, mientras que Turquía podría presionar a gobiernos europeos afines para retrasar la votación. Al mismo tiempo, fuentes en Bruselas reconocen que Chipre no tiene fronteras terrestres externas, un factor que favoreció a Croacia cuando se unió en 2023. Para los actores del sector de la movilidad, el calendario es crucial: hasta que se asegure la adhesión política, Chipre no podrá emitir visados ni permisos de residencia con estándares Schengen, y los viajeros desde la isla seguirán enfrentando controles de identidad en aeropuertos europeos. Por ello, las empresas que planifiquen proyectos regionales deberían contemplar un inicio no antes de finales de 2027 o principios de 2028.
Fuente: Kathimerini Cyprus (KNews)