
El Cantón de Ticino ha emitido nuevas directrices para los residentes extranjeros que viajan diariamente a Suiza, conocidos como ‘fronterizos’. Con efecto inmediato, cualquier persona que comience un nuevo empleo o cambie de empleador debe solicitar un nuevo permiso G y notificar tanto a la comuna local donde pernocta en Suiza como a la oficina cantonal de migración al menos diez días antes del primer día de trabajo.
Según los procedimientos revisados, los solicitantes deben presentarse primero en un puesto de gendarmería para una verificación de identidad. Los oficiales certifican la copia del pasaporte que acompaña la solicitud del permiso, la cual se envía a la oficina cantonal de migración en Bellinzona. Las autoridades también aclararon que una garantía financiera de 10,000 CHF, prueba de alojamiento estable y un contrato de trabajo son requisitos obligatorios en cada expediente.
Ticino tramita alrededor de 80,000 permisos G al año, la gran mayoría para residentes italianos que trabajan en manufactura, salud y hostelería. Los funcionarios señalan que es necesaria una mejor revisión previa, tras descubrirse varios casos de fronterizos trabajando sin la autorización correcta durante inspecciones laborales en Lugano y Mendrisio esta primavera.
Los empleadores que contraten personal antes de que se emita el permiso se arriesgan a multas de hasta 40,000 CHF y, en casos graves, a la exclusión temporal de contratos públicos. Para los equipos de recursos humanos el mensaje es claro: deben dejar un margen de dos semanas entre la firma del contrato transfronterizo y la fecha prevista de inicio.
Además, se recomienda a los responsables de movilidad que informen a los nuevos empleados sobre la obligación de volver a registrarse cada vez que cambien de empleador, lugar de trabajo o residencia, incluso dentro de Ticino. No hacerlo puede invalidar la cobertura del seguro de salud y bloquear futuras renovaciones.
Según los procedimientos revisados, los solicitantes deben presentarse primero en un puesto de gendarmería para una verificación de identidad. Los oficiales certifican la copia del pasaporte que acompaña la solicitud del permiso, la cual se envía a la oficina cantonal de migración en Bellinzona. Las autoridades también aclararon que una garantía financiera de 10,000 CHF, prueba de alojamiento estable y un contrato de trabajo son requisitos obligatorios en cada expediente.
Ticino tramita alrededor de 80,000 permisos G al año, la gran mayoría para residentes italianos que trabajan en manufactura, salud y hostelería. Los funcionarios señalan que es necesaria una mejor revisión previa, tras descubrirse varios casos de fronterizos trabajando sin la autorización correcta durante inspecciones laborales en Lugano y Mendrisio esta primavera.
Los empleadores que contraten personal antes de que se emita el permiso se arriesgan a multas de hasta 40,000 CHF y, en casos graves, a la exclusión temporal de contratos públicos. Para los equipos de recursos humanos el mensaje es claro: deben dejar un margen de dos semanas entre la firma del contrato transfronterizo y la fecha prevista de inicio.
Además, se recomienda a los responsables de movilidad que informen a los nuevos empleados sobre la obligación de volver a registrarse cada vez que cambien de empleador, lugar de trabajo o residencia, incluso dentro de Ticino. No hacerlo puede invalidar la cobertura del seguro de salud y bloquear futuras renovaciones.
Fuente: FrontalieriTicino