
Expertos de los Estados miembros se reunieron el 14 de septiembre en el edificio Justus Lipsius del Consejo para la última sesión del Grupo de Trabajo sobre Visados, con Bélgica como país anfitrión. En la agenda figuraban los borradores de los criterios para el mecanismo de suspensión de la exención de visados y, lo más relevante para los empleadores, un documento de debate que propone un aumento indexado a la inflación de las tasas para visados de corta estancia Schengen, de 80 € a 90 €. Bélgica tramita aproximadamente 240.000 solicitudes de visado de clase C al año, muchas vinculadas a visitas de negocios breves de socios de África y Oriente Medio. Según Asuntos Exteriores, un incremento de 10 € generaría unos 2,4 millones de euros adicionales, parte de los cuales podría destinarse a la digitalización de los sistemas de cita previa. Los asesores en inmigración corporativa advierten que el aumento de las tasas podría encarecer los proyectos y debe contemplarse en la planificación presupuestaria para 2027. También alertan que el Grupo de Trabajo ha señalado posibles “medidas de visado específicas” —un eufemismo para la reimposición de requisitos de visado— si terceros países no aceptan la devolución de personas que exceden su estancia. Próximos pasos: la Comisión presentará una propuesta formal en octubre, tras lo cual los Estados miembros y el Parlamento deberán llegar a un acuerdo. Si se aprueba, la nueva tarifa podría entrar en vigor en mayo de 2027, por lo que los equipos de movilidad belgas deben seguir de cerca la evolución y actualizar las cartas de invitación con suficiente antelación.