
A partir del 28 de septiembre, las personas que esperan obtener un permiso de residencia belga ya no recibirán el conocido papel naranja llamado ‘attestation d’immatriculation’. En su lugar, el Ministerio del Interior ha comenzado a emitir un certificado de registro en formato plástico, con las mismas características de seguridad que los pasaportes y las tarjetas de identidad electrónicas belgas. Cada nuevo certificado lleva un número de serie único y un chip incorporado que almacena la foto biométrica, la firma y los datos personales clave del titular. Cuando la policía escanea el documento, el sistema accede a una base de datos central para verificar si está vencido, renovado, reportado como perdido o anulado. El ministro del Interior, Bernard Quintin (MR), explica que esta reforma busca eliminar el lucrativo mercado negro de certificados falsificados que los delincuentes han utilizado para conseguir empleos, abrir cuentas bancarias o alquilar viviendas de forma ilegal. Solo en 2025, la policía incautó más de 3.000 “tarjetas naranjas” falsificadas. Esta implementación forma parte de una estrategia más amplia de digitalización: los municipios dejarán de mantener archivos en papel paralelos y subirán los cambios directamente al Registro Nacional. La ministra de Asilo y Migración, Anneleen Van Bossuyt, señala que disponer de datos más rápidos y en tiempo real ayudará a los agentes de inmigración a detectar fraudes de identidad y agilizar las decisiones sobre el estatus migratorio. Para empleadores y equipos de recursos humanos, el cambio implica que deberán verificar visual y electrónicamente la nueva tarjeta en lugar del antiguo documento en papel al incorporar a personal que aún está en proceso de solicitud de residencia. El gobierno ha publicado imágenes de muestra y una sección de preguntas frecuentes para que las empresas puedan adaptar sus procedimientos de cumplimiento antes de que los documentos antiguos sean retirados el 31 de diciembre de 2026.
Fuente: The Brussels Times