
Una enorme tormenta de nieve y hielo que azota el este de Estados Unidos ha llegado hasta Sudamérica, provocando la cancelación de seis vuelos entrantes y tres salientes en el Aeropuerto Internacional de São Paulo/Guarulhos (GRU). Según las autoridades aeroportuarias, entre el 24 y el 26 de enero se cancelaron ocho vuelos y uno sufrió un retraso considerable.
LATAM, la aerolínea con mayor presencia en las rutas Brasil-Nueva York y Brasil-Boston, confirmó recortes en su programación, aunque aún no puede precisar el número total de pasajeros afectados. GOL y Azul, cuyas operaciones en EE. UU. se concentran en Florida, reportaron operaciones normales, lo que evidencia cómo las interrupciones climáticas pueden afectar corredores específicos mientras otros permanecen sin alteraciones.
Para los planificadores de viajes corporativos, este episodio es un recordatorio de que el clima invernal en Norteamérica puede paralizar itinerarios con destino a Brasil, incluso cuando el cielo sobre São Paulo está despejado. Los equipos de movilidad aconsejan a los ejecutivos incluir un margen de 24 horas en sus viajes que involucren hubs del noreste de EE. UU. hasta que el sistema de tormentas se aleje.
Según las normas de ANAC, las aerolíneas deben ofrecer reubicación o reembolso completo en caso de cancelaciones internacionales, pero las agencias brasileñas de protección al consumidor recomiendan a los viajeros documentar todos los gastos y comunicaciones para agilizar futuras reclamaciones. Los mostradores de atención al cliente de GRU ampliaron su horario durante el fin de semana para gestionar reprogramaciones y emisión de vales.
Aunque el impacto inmediato es limitado —nueve vuelos representan menos del 5 % de los movimientos diarios de larga distancia en GRU—, el incidente pone de manifiesto la fragilidad de los horarios aéreos postpandemia, donde la disponibilidad de aviones y tripulaciones es escasa. Los analistas advierten que los retrasos en cadena podrían prolongarse durante toda la semana mientras aviones y equipos vuelven a sus posiciones.
LATAM, la aerolínea con mayor presencia en las rutas Brasil-Nueva York y Brasil-Boston, confirmó recortes en su programación, aunque aún no puede precisar el número total de pasajeros afectados. GOL y Azul, cuyas operaciones en EE. UU. se concentran en Florida, reportaron operaciones normales, lo que evidencia cómo las interrupciones climáticas pueden afectar corredores específicos mientras otros permanecen sin alteraciones.
Para los planificadores de viajes corporativos, este episodio es un recordatorio de que el clima invernal en Norteamérica puede paralizar itinerarios con destino a Brasil, incluso cuando el cielo sobre São Paulo está despejado. Los equipos de movilidad aconsejan a los ejecutivos incluir un margen de 24 horas en sus viajes que involucren hubs del noreste de EE. UU. hasta que el sistema de tormentas se aleje.
Según las normas de ANAC, las aerolíneas deben ofrecer reubicación o reembolso completo en caso de cancelaciones internacionales, pero las agencias brasileñas de protección al consumidor recomiendan a los viajeros documentar todos los gastos y comunicaciones para agilizar futuras reclamaciones. Los mostradores de atención al cliente de GRU ampliaron su horario durante el fin de semana para gestionar reprogramaciones y emisión de vales.
Aunque el impacto inmediato es limitado —nueve vuelos representan menos del 5 % de los movimientos diarios de larga distancia en GRU—, el incidente pone de manifiesto la fragilidad de los horarios aéreos postpandemia, donde la disponibilidad de aviones y tripulaciones es escasa. Los analistas advierten que los retrasos en cadena podrían prolongarse durante toda la semana mientras aviones y equipos vuelven a sus posiciones.
Fuente: CNN Brasil