
Los viajeros que pasaron por los principales centros de Alemania enfrentaron otra ola de incertidumbre el 21 de febrero, tras una semana marcada por tormentas de nieve y conflictos laborales que repercutieron en todo el continente. Un reportaje detallado del *Grand Pinnacle Tribune* explica cómo Eurocontrol pidió a las aerolíneas reducir un 60 % los vuelos nocturnos el 15 de febrero; el retraso acumulado aún se sentía seis días después. Múnich registró 233 vuelos retrasados y nueve cancelaciones, mientras que Frankfurt tuvo 126 retrasos y diez cancelaciones. Los efectos en cadena se agravaron con la huelga de pilotos y tripulación de cabina de Lufthansa el 16 de febrero, que canceló alrededor de 800 vuelos y dejó varados a unos 100,000 pasajeros. Para el 21 de febrero, centros secundarios como el aeropuerto OTP de Bucarest seguían reportando decenas de retrasos en conexiones hacia Berlín, París y Londres. Para los gestores de movilidad global, este episodio es un recordatorio de que **los conflictos laborales ahora compiten con el clima como principal factor de interrupción en los itinerarios europeos**. Con Alemania entrando en la temporada de negociaciones salariales de primavera, los planes de contingencia —redireccionamientos vía Zúrich o Bruselas, billetes flexibles combinando tren y avión, y pruebas PCR el mismo día para desvíos de última hora— deberían ser la norma. Las aerolíneas eventualmente recuperarán la puntualidad, pero este incidente refuerza la necesidad de herramientas de seguimiento en tiempo real en las políticas de viajes corporativos y subraya la importancia de asesorar sobre compensaciones bajo la normativa EU261 cuando un equipo interno debe reubicar personal con poca antelación.
Fuente: Grand Pinnacle Tribune