
El sindicato alemán Verdi intensificó su conflicto salarial con las empresas municipales de transporte el 22 de febrero al anunciar una huelga coordinada de 48 horas que afectará a autobuses, tranvías y la mayoría de los sistemas de U-Bahn desde las primeras horas del viernes 27 de febrero hasta la noche del sábado. Se espera la participación de más de 30,000 empleados de más de 150 operadores locales, impactando en todos los estados federales. Los servicios de larga distancia de Deutsche Bahn y S-Bahn quedan exentos, pero las repercusiones serán inevitables mientras los viajeros buscan alternativas. Verdi exige reducir la jornada laboral semanal de 39 a 37 horas con compensación salarial completa, mayores primas nocturnas y de fin de semana, y períodos de descanso más largos entre turnos divididos. Las negociaciones con la Asociación de Empleadores Municipales (VKA) se estancaron la semana pasada después de que la dirección ofreciera un aumento salarial escalonado del 8 % sin cambios en los horarios. La vicepresidenta del sindicato, Christine Behle, advirtió que “sin concesiones vinculantes sobre la carga de trabajo, el sistema perderá conductores cualificados a favor del sector privado”. Los gestores de viajes corporativos se preparan para las interrupciones en Berlín, Múnich, Fráncfort y Hamburgo, ciudades donde los visitantes de negocios dependen en gran medida del sistema integrado de billetes. Los hoteles han comenzado a recopilar opciones de bicicletas y coches compartidos para sus huéspedes; varios organizadores de eventos han trasladado reuniones a formato online. Las aseguradoras señalan que los empleadores podrían enfrentar responsabilidades por deber de cuidado si los viajeros quedan varados durante la noche y superan las horas máximas de conducción en coches de alquiler. La reacción política ha sido mixta. Mientras que los diputados de Los Verdes y del Partido de Izquierda apoyan las huelgas como un “impulso necesario para carreras de movilidad respetuosas con el clima”, los primeros ministros conservadores de Baviera y Sajonia acusan a Verdi de “tomar rehenes” y amenazan con endurecer la legislación sobre servicios mínimos. El resultado de la próxima ronda de negociaciones, el 25 de febrero en Fráncfort, decidirá si la paralización se lleva a cabo. De cualquier forma, esta advertencia recuerda que el panorama descentralizado del transporte público en Alemania aún puede provocar una parálisis nacional cuando los sindicatos sincronizan sus acciones.
Fuente: Upday