
Hablando con los empleados el 1 de abril, el CEO de Lufthansa, Carsten Spohr, presentó un plan de contingencia en dos fases para hacer frente al aumento de los precios del queroseno y a las interrupciones de rutas vinculadas al creciente conflicto en Irán. La aerolínea ha pedido a los planificadores de flota que identifiquen 20 aviones —principalmente modelos antiguos A340 y A319— que podrían ser retirados de servicio en pocas semanas, reduciendo la capacidad en aproximadamente un 2,5%. Si la crisis se agrava, podrían quedar fuera de operación hasta 40 aviones. Aunque el 80% de las necesidades de combustible del grupo para 2026 están cubiertas mediante coberturas, Spohr advirtió sobre 1.500 millones de euros en costos adicionales para los volúmenes restantes. Los precios de los billetes subirán en consecuencia; los compradores de viajes corporativos deben esperar actualizaciones de recargos con poca antelación en las redes de Lufthansa, Swiss y Austrian. Operativamente, Lufthansa está desviando muchos vuelos con destino al este para evitar el espacio aéreo iraní, lo que incrementa el tiempo de vuelo y los costos de tripulación. Los clientes de carga ya enfrentan limitaciones de capacidad. Spohr señaló que el grupo acelerará la retirada de aviones de cuatro motores y fomentará la mezcla de combustible sostenible (SAF) en su centro de Frankfurt para mitigar la exposición a largo plazo. Para los gestores de movilidad, el anuncio implica una disponibilidad más limitada de asientos desde Alemania durante el pico del verano y subraya la importancia de mantener acuerdos con múltiples aerolíneas para asegurar inventario.
Fuente: Handelsblatt