
El ministro de Economía, Bruno Le Maire, y el ministro de Transporte, Patrice Vergriete, convocaron a los directores ejecutivos de las aerolíneas el 6 de mayo para discutir planes de contingencia ante el aumento de cancelaciones de vuelos vinculadas al cierre del Estrecho de Ormuz y al alza de los precios del queroseno. Compañías como Transavia y Lufthansa ya han reducido sus horarios para mayo y junio, generando temores sobre una temporada turística caótica. Sin embargo, los analistas de viajes minimizan los escenarios más negativos. La consultora Sia Partners declaró a RMC que las reservas estratégicas de combustible de Francia deberían cubrir la demanda hasta septiembre, mientras que la Asociación Internacional de Transporte Aéreo asegura que Europa en general cuenta con reservas hasta, al menos, finales de mayo. Dado que los vuelos de julio y agosto son históricamente rentables, las aerolíneas tienen incentivos para operar en lugar de cancelar, incluso con costos de combustible más altos. Para los gestores de viajes corporativos, el mensaje es mixto: los viajes a corto plazo (mayo-junio) enfrentan cierta volatilidad y tarifas más elevadas, pero la probabilidad de cancelaciones masivas en el pico del verano es “muy baja”. Contratar recargos por combustible prepagados y mantener condiciones flexibles en los billetes sigue siendo una medida prudente. El gobierno solicitó a las aerolíneas que proporcionen actualizaciones semanales sobre ajustes de capacidad e información sobre los derechos de los pasajeros. No se descartan medidas adicionales, incluyendo alivios temporales en los impuestos al combustible.
Fuente: The Local France