
Las cifras preliminares de Frontex indican que las entradas irregulares a la Unión Europea cayeron a 39.000 en los primeros cinco meses de 2026, lo que representa una disminución del 40 % interanual. La agencia atribuye esta caída a la cooperación previa con los países de origen y al efecto disuasorio del Pacto de Migración, que exige un control uniforme y devoluciones más rápidas. En Francia, los tramos más concurridos del Mediterráneo occidental —las costas vasca y catalana— registraron un aumento del 46 %, pero esto se compensó con fuertes descensos en la ruta de África Occidental que desemboca en Marsella. El Ministerio del Interior afirmó que estos datos justifican el despliegue de patrullas marítimas desde el Atlántico hacia el Mediterráneo para la temporada alta de verano. Los aeropuertos también podrían beneficiarse: la reducción de llegadas irregulares por mar permite a la policía fronteriza reasignar agentes a los puestos del Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (ETIAS), lo que podría aliviar los cuellos de botella para los viajeros de negocios legítimos. La advertencia es humana: la Organización Internacional para las Migraciones reporta que 1.300 personas han muerto en el Mediterráneo en lo que va del año, subrayando la necesidad de vías seguras y legales, como el programa francés de pasaporte para talentos. El director ejecutivo de Frontex, Hans Leijtens, destacó la aceleración del proceso de asilo como una innovación clave. Los legisladores franceses que apoyan el pacto sostienen que decisiones negativas más rápidas aumentarán la baja tasa actual de cumplimiento de órdenes de expulsión —17 % en Francia el año pasado— y así restaurarán la credibilidad del sistema. Los empleadores que patrocinan permisos de trabajo deberían vigilar si un endurecimiento en las expulsiones conlleva una verificación más estricta de documentos a nivel de prefectura.
Fuente: Anadolu Agency