
Un nuevo análisis de Irish Times publicado el 12 de junio revela que hasta nueve de cada diez solicitantes de asilo que han llegado a la República en los últimos tres años cruzaron primero la frontera terrestre abierta desde Irlanda del Norte. Este hallazgo, basado en estadísticas de la Oficina Nacional de Inmigración de la Garda (GNIB), intensifica el debate político sobre el Área Común de Viaje (CTA) en un momento en que el Pacto de Migración de la UE está redefiniendo los procedimientos fronterizos. Entre 2023 y mediados de 2026, solo una pequeña parte de los solicitantes de protección internacional llegó directamente al aeropuerto de Dublín o en ferry. El resto viajó, a menudo de forma legal, al Reino Unido y luego continuó en autobús o coche privado hacia el sur, cruzando la frontera invisible. Las autoridades señalan que este patrón se aceleró tras el endurecimiento en 2025 de las normas de visado para visitantes de varios países africanos por parte del Reino Unido. Para las empresas, el asunto no es solo político. Cualquier intento de imponer controles documentales en la frontera podría interrumpir el flujo continuo de mercancías y trabajadores que sostiene la economía de toda la isla. Por ejemplo, los centros tecnológicos transfronterizos en Newry y Letterkenny emplean a cientos de personas que viajan a diario y cuyos Permisos de Residencia Irlandeses biométricos (IRP) podrían ser objeto de escrutinio bajo las reformas propuestas para la CTA. El Departamento de Justicia asegura que respetará el compromiso del Acuerdo de Viernes Santo con la libre circulación de ciudadanos británicos e irlandeses. Sin embargo, altos funcionarios reconocen en privado que las operaciones “inteligentes y dirigidas” en puntos estratégicos de cruce podrían aumentar durante el pico de viajes de verano, a partir del 20 de junio. Recomendación práctica: los equipos de recursos humanos con empleados que viajan entre Belfast y Dublín deben asegurarse de que lleven prueba de su estatus y prever tiempo extra para sus desplazamientos mientras continúan las negociaciones políticas.
Fuente: The Irish Times