
El senador Jeff Merkley (D-OR) y la representante Sydney Kamlager-Dove (D-CA) presentaron el 22 de julio una versión renovada de la Ley de Bienvenida Segura para Niños, una iniciativa legislativa que busca establecer estándares humanitarios para los menores bajo custodia migratoria en Estados Unidos. El proyecto impondría límites obligatorios a las condiciones de detención, exigiría capacitación en atención informada sobre traumas y garantizaría el acceso del Congreso y de los medios (sin cámaras) a las instalaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Esta medida responde a informes de organismos de supervisión que denunciaron hacinamiento y detenciones prolongadas durante los picos migratorios de 2025. Establecería plazos máximos de 72 horas para la admisión, requeriría exámenes médicos en un plazo de 12 horas y crearía una oficina independiente de defensoría con facultades para investigar denuncias de abuso. Aunque un texto similar fue aprobado en la Cámara de Representantes en 2024, no prosperó en el Senado; los impulsores confían en que la mayor preocupación pública tras las recientes auditorías a las instalaciones impulse la versión de 2026. En cuanto a la movilidad global y los programas de reubicación corporativa, la ley no se centra tanto en los viajeros de negocios, sino en el contexto reputacional: las empresas que trasladan ejecutivos a Estados Unidos enfrentan cada vez más preguntas de sus empleados sobre el trato a las familias en la frontera. De aprobarse, estándares más claros podrían reducir la volatilidad política que periódicamente provoca retrasos en la frontera, afectando a todos los ingresantes, incluidos los usuarios de FAST, SENTRI y Global Entry.