
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) informó al Congreso que solo el Ministerio de Defensa tiene la autoridad legal para aceptar o rechazar a los agregados militares extranjeros, incluso cuando el candidato está sujeto a sanciones internacionales. Esta aclaración se dio después de que legisladores preguntaran por qué Brasil había otorgado el agrément al general venezolano Luis Gerardo Reyes Rivero — sancionado por el Departamento del Tesoro de EE. UU. por presuntas violaciones de derechos humanos — para desempeñarse como agregado de defensa en Brasilia.
En una nota entregada el 31 de julio y publicada el 3 de agosto, Itamaraty explicó que, a diferencia de los embajadores, los agregados militares son evaluados exclusivamente por el Ministerio de Defensa de Brasil. Una vez que el mando de las fuerzas armadas no presenta objeciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores solo transmite la decisión al país remitente.
Según el documento, Brasil no encontró precedentes nacionales para rechazar a un agregado basándose en sanciones impuestas por terceros países. Las autoridades señalaron que la práctica internacional es considerar “los intereses bilaterales y la reciprocidad”, no medidas unilaterales. Sin embargo, el caso se considera “atípico” porque las normas multilaterales, incluyendo las listas de la ONU, podrían justificar en principio una negativa.
En la práctica, este episodio indica que las listas de sanciones de EE. UU. o la UE no impedirán automáticamente que individuos ingresen a Brasil o reciban visas oficiales. Las empresas que dependen de filtros contra partes sancionadas deben tener en cuenta que las autoridades brasileñas pueden emitir visas diplomáticas, oficiales o incluso ordinarias cuando las sanciones no son multilaterales.
Por ello, los equipos de cumplimiento podrían necesitar tratar las decisiones brasileñas sobre viajes y asignaciones como un factor de riesgo independiente, especialmente al planificar reuniones transfronterizas, desplazamientos o revisiones de debida diligencia. Para los empleadores, la conclusión clave es que las verificaciones de antecedentes basadas únicamente en restricciones de EE. UU. o la UE podrían no ser suficientes para operaciones que involucren a Brasil. Las multinacionales deberían actualizar sus políticas de movilidad global para considerar la posición brasileña y prepararse para asesorar al personal sobre posibles obstáculos reputacionales o bancarios que podrían surgir incluso después de obtener una visa brasileña.
En una nota entregada el 31 de julio y publicada el 3 de agosto, Itamaraty explicó que, a diferencia de los embajadores, los agregados militares son evaluados exclusivamente por el Ministerio de Defensa de Brasil. Una vez que el mando de las fuerzas armadas no presenta objeciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores solo transmite la decisión al país remitente.
Según el documento, Brasil no encontró precedentes nacionales para rechazar a un agregado basándose en sanciones impuestas por terceros países. Las autoridades señalaron que la práctica internacional es considerar “los intereses bilaterales y la reciprocidad”, no medidas unilaterales. Sin embargo, el caso se considera “atípico” porque las normas multilaterales, incluyendo las listas de la ONU, podrían justificar en principio una negativa.
En la práctica, este episodio indica que las listas de sanciones de EE. UU. o la UE no impedirán automáticamente que individuos ingresen a Brasil o reciban visas oficiales. Las empresas que dependen de filtros contra partes sancionadas deben tener en cuenta que las autoridades brasileñas pueden emitir visas diplomáticas, oficiales o incluso ordinarias cuando las sanciones no son multilaterales.
Por ello, los equipos de cumplimiento podrían necesitar tratar las decisiones brasileñas sobre viajes y asignaciones como un factor de riesgo independiente, especialmente al planificar reuniones transfronterizas, desplazamientos o revisiones de debida diligencia. Para los empleadores, la conclusión clave es que las verificaciones de antecedentes basadas únicamente en restricciones de EE. UU. o la UE podrían no ser suficientes para operaciones que involucren a Brasil. Las multinacionales deberían actualizar sus políticas de movilidad global para considerar la posición brasileña y prepararse para asesorar al personal sobre posibles obstáculos reputacionales o bancarios que podrían surgir incluso después de obtener una visa brasileña.
Fuente: Veja