
Con la llegada de ministros de Asuntos Exteriores de 57 países a Lugano para el Consejo Ministerial de la OSCE los días 3 y 4 de diciembre, el Consejo Federal aprobó el 18 de septiembre de 2026 un plan de seguridad que incluye el despliegue de hasta 2,000 soldados suizos y la imposición de una prohibición temporal de vuelos sobre el sur de Ticino. Del 30 de noviembre al 4 de diciembre, se prohibirán los vuelos bajo reglas visuales, jets privados, drones y la mayoría de los vuelos IFR no comerciales en un radio de 46 kilómetros alrededor de la ciudad. Las fuerzas aéreas suiza e italiana llevarán a cabo misiones conjuntas de vigilancia aérea para hacer cumplir la zona de exclusión aérea, mientras que el ejército apoyará a la policía cantonal con la protección perimetral, logística y transporte de VIP. El aeropuerto de Milán-Malpensa será el principal punto de llegada para las delegaciones, por lo que se espera que las caravanas transfronterizas circulen por los corredores de Gotthard y Ceneri. Los operadores turísticos locales celebran la atención internacional, pero temen cancelaciones de última hora si los viajeros malinterpretan el alcance de la prohibición aérea. Las autoridades subrayan que los vuelos comerciales regulares al aeropuerto de Agno en Lugano ya son mínimos y que los aeropuertos vecinos —Zúrich, Ginebra y Milán— operarán con normalidad. Sin embargo, las empresas de aviación ejecutiva con base en Locarno y Lugano deberán redirigir o reprogramar decenas de vuelos chárter durante esos cinco días. Las compañías suizas de logística encargadas del transporte de material para la conferencia están acelerando la obtención de permisos especiales, mientras que los hoteleros informan que los equipos de seguridad han reservado grandes bloques de habitaciones. El Departamento Federal de Asuntos Exteriores está preparando fichas informativas detalladas para las multinacionales cuyos ejecutivos puedan necesitar excepciones para usar helicópteros o drones en visitas a sitios en Ticino durante esa semana. La cumbre de la OSCE marca el cierre de la presidencia suiza en 2026 y es la mayor reunión diplomática que el país ha organizado desde la cumbre Biden-Putin en Ginebra hace cinco años. Las autoridades aseguran que estas medidas extraordinarias responden a la obligación de Suiza, conforme al derecho internacional, de proteger a los dignatarios visitantes, pero también constituyen una prueba en tiempo real de la coordinación interinstitucional de cara al Foro Económico Mundial de Davos 2027.
Fuente: DDPS Press Release