
La portada del domingo en El País reflejó una nueva realidad política: la regularización masiva en España y la gestión de fronteras se han convertido en armas clave en las guerras culturales europeas. Líderes conservadores, desde Giorgia Meloni en Italia hasta Friedrich Merz en Alemania, acusaron al presidente Pedro Sánchez durante el fin de semana de generar un “efecto imán” tras la crisis en Ceuta la semana pasada. En España, la oposición del Partido Popular y la ultraderecha de Vox sostienen que la regularización de unos 400,000 trabajadores indocumentados a principios de año por parte de Sánchez “invitó al caos”. El gobierno rechaza estas acusaciones y señala en cambio la “instrumentalización de la desesperación humana” por parte de Marruecos, recordando a sus socios que la legislación europea obliga a la solidaridad cuando una frontera externa está bajo presión. Notas diplomáticas a las que tuvo acceso El País muestran que Madrid ha solicitado a Bruselas activar el mismo mecanismo de reubicación de emergencia usado en 2021 para Polonia y Lituania durante la crisis con Bielorrusia. Para los actores del sector movilidad, la retórica es crucial. Un posible retorno a controles fronterizos internos podría complicar los desplazamientos dentro de la UE, mientras que un escrutinio más riguroso en Schengen sobre los permisos de residencia españoles —especialmente las nuevas visas para nómadas digitales y startups— no puede descartarse si la presión política aumenta. Los asesores de inmigración ya recomiendan a los empleadores conservar copias completas de los permisos y pruebas de actividad económica al transitar por otros países de la UE. Las asociaciones empresariales temen que el debate se extienda al ciclo electoral general de 2027 en España, reavivando las demandas para eliminar la Golden Visa basada en la propiedad y endurecer las normas de reunificación familiar. Por otro lado, las autoridades de Cataluña y el País Vasco presionan para tener mayor voz regional en las cuotas de migración laboral, argumentando que la escasez en sectores como salud y tecnología no puede esperar a una reforma europea. Se espera un otoño intenso en Bruselas, con España reclamando solidaridad y otras capitales exigiendo controles más estrictos. Las empresas que trasladen personal a España o a través de ella deben seguir de cerca las deliberaciones del Consejo de Schengen y prepararse para controles de identidad irregulares y de última hora en rutas terrestres y aéreas.
Fonte: El País