
Un juez federal en Boston ha dictaminado que la práctica de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de deportar a personas no ciudadanas a países donde no son nacionales — a veces con apenas seis horas de aviso — viola las garantías del debido proceso. La decisión de 81 páginas, emitida a última hora del 25 de febrero, anula un memorando de ICE de 2025 que ampliaba drásticamente las llamadas “deportaciones a terceros países”.
El juez Brian E. Murphy concluyó que la política no ofrecía “ninguna oportunidad real” para que los migrantes impugnaran su deportación a lugares donde enfrentan riesgo de persecución o tortura. Aunque la Corte Suprema había permitido que la política continuara durante el litigio, el fallo definitivo de Murphy se mantiene vigente a menos que sea revocado en apelación; otorgó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) 15 días para solicitar una suspensión.
La decisión complica la estrategia de deportaciones masivas de la administración Trump y podría afectar los vuelos contratados para trasladar a miles de migrantes cada mes. Las aerolíneas que realizan vuelos chárter para ICE, junto con las empresas de logística en aeropuertos de Miami, Houston y Phoenix, podrían enfrentar interrupciones en sus horarios e incertidumbre contractual.
Los responsables de movilidad corporativa también prevén efectos colaterales: la política había atrapado en ocasiones a viajeros de negocios de largo plazo cuyos países de origen negaban documentos de reingreso. Con este fallo, los abogados esperan que el DHS regrese a negociaciones bilaterales y procedimientos de deportación más prolongados, lo que podría saturar aún más los centros de detención y ralentizar otros procesos migratorios.
Si la administración apela — algo ampliamente esperado — el caso podría regresar a la Corte Suprema para el verano, manteniendo a los equipos de movilidad global en alerta ante posibles cambios rápidos en las normas.
El juez Brian E. Murphy concluyó que la política no ofrecía “ninguna oportunidad real” para que los migrantes impugnaran su deportación a lugares donde enfrentan riesgo de persecución o tortura. Aunque la Corte Suprema había permitido que la política continuara durante el litigio, el fallo definitivo de Murphy se mantiene vigente a menos que sea revocado en apelación; otorgó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) 15 días para solicitar una suspensión.
La decisión complica la estrategia de deportaciones masivas de la administración Trump y podría afectar los vuelos contratados para trasladar a miles de migrantes cada mes. Las aerolíneas que realizan vuelos chárter para ICE, junto con las empresas de logística en aeropuertos de Miami, Houston y Phoenix, podrían enfrentar interrupciones en sus horarios e incertidumbre contractual.
Los responsables de movilidad corporativa también prevén efectos colaterales: la política había atrapado en ocasiones a viajeros de negocios de largo plazo cuyos países de origen negaban documentos de reingreso. Con este fallo, los abogados esperan que el DHS regrese a negociaciones bilaterales y procedimientos de deportación más prolongados, lo que podría saturar aún más los centros de detención y ralentizar otros procesos migratorios.
Si la administración apela — algo ampliamente esperado — el caso podría regresar a la Corte Suprema para el verano, manteniendo a los equipos de movilidad global en alerta ante posibles cambios rápidos en las normas.
Fuente: Washington Post
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