
En una opinión de 6-3 emitida el 23 de junio de 2026, la Corte Suprema de EE. UU. determinó que los agentes fronterizos no están obligados a cumplir con un estándar de “evidencia clara y convincente” antes de tratar a residentes permanentes legales (LPR) con ciertas acusaciones penales como solicitantes de admisión. El caso Lau contra Garland involucró a un residente que regresaba y se le negó la entrada tras un viaje al extranjero debido a una condena previa por falsificación de moneda. En el fallo mayoritario, la jueza Barrett señaló que el Congreso pretendía que los oficiales de inmigración tomaran decisiones rápidas sobre la admisibilidad en los puntos de entrada, pudiendo luego sustentar los cargos en procedimientos de deportación. La disidencia de la jueza Sotomayor advirtió que la decisión “abre la puerta a detenciones arbitrarias de residentes de larga data”. Para los equipos de movilidad global, esta resolución aumenta el riesgo de reingreso para empleados LPR con asuntos penales pendientes o menores. Las empresas deberían recomendar a los titulares de tarjetas verdes que revisen su historial criminal antes de viajar al extranjero y que porten disposiciones judiciales certificadas. El permiso anticipado (advance parole) sigue disponible en situaciones limitadas, pero se espera que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) intensifique las inspecciones secundarias. El fallo también refleja la continua deferencia de la Corte hacia la autoridad ejecutiva en materia migratoria, reforzando la necesidad de un riguroso análisis previo de los antecedentes de los empleados, especialmente a medida que los estados amplían las definiciones de delitos de “depravación moral”.
Fuente: Associated Press