
La mayor unión de agricultores de Italia, Coldiretti, aprovechó una conferencia el 26 de junio en el Palazzo Rospigliosi de Roma para presentar un protocolo multisectorial destinado a cubrir la crónica escasez de mano de obra agrícola estacional y erradicar las prácticas ilegales de intermediarios. Entre los firmantes se encuentran Filiera Italia, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la fundación de empresas sociales E4Impact. La iniciativa surge cuando Coldiretti estima que la agricultura italiana carece de 100,000 trabajadores en plena temporada de cosecha de verano. Un tercio de los aproximadamente un millón de jornaleros del país ya son extranjeros, principalmente de Rumania, India, Marruecos, Albania y Senegal, pero los cupos desfasados hacen que muchos lleguen cuando los cultivos ya están dañados.
Con el nuevo acuerdo, los agricultores participantes tendrán acceso a “corredores seguros de contratación” organizados con consulados italianos y centros de formación en el extranjero certificados. Los trabajadores recibirán una certificación de habilidades antes de partir y contratos garantizados que se subirán al portal digital del Ministerio del Interior, evitando la polémica carrera por los cupos en el llamado “click-day”. A cambio, los empleadores deberán unirse a la red nacional “Rete del Lavoro Agricolo di Qualità”, someterse a inspecciones sorpresa y ofrecer viviendas dignas.
El grupo también presiona al gobierno para que el programa experimental de “lavoro occasionale agricolo”, utilizado por 10,000 personas, principalmente jubilados y estudiantes, se convierta en permanente, aliviando la presión sobre el sistema formal de visados estacionales. Para las multinacionales del sector agroalimentario en Italia, la apuesta es alta: las auditorías de la cadena de suministro exigen cada vez más pruebas de que las materias primas están libres de explotación laboral. El protocolo ofrece una hoja de ruta de cumplimiento que podría convertirse en un estándar industrial si las cosechas de uva y fruta de 2026 transcurren sin escándalos importantes.
Con el nuevo acuerdo, los agricultores participantes tendrán acceso a “corredores seguros de contratación” organizados con consulados italianos y centros de formación en el extranjero certificados. Los trabajadores recibirán una certificación de habilidades antes de partir y contratos garantizados que se subirán al portal digital del Ministerio del Interior, evitando la polémica carrera por los cupos en el llamado “click-day”. A cambio, los empleadores deberán unirse a la red nacional “Rete del Lavoro Agricolo di Qualità”, someterse a inspecciones sorpresa y ofrecer viviendas dignas.
El grupo también presiona al gobierno para que el programa experimental de “lavoro occasionale agricolo”, utilizado por 10,000 personas, principalmente jubilados y estudiantes, se convierta en permanente, aliviando la presión sobre el sistema formal de visados estacionales. Para las multinacionales del sector agroalimentario en Italia, la apuesta es alta: las auditorías de la cadena de suministro exigen cada vez más pruebas de que las materias primas están libres de explotación laboral. El protocolo ofrece una hoja de ruta de cumplimiento que podría convertirse en un estándar industrial si las cosechas de uva y fruta de 2026 transcurren sin escándalos importantes.
Fuente: WineNews