
Los operadores aeroportuarios italianos lanzan la alarma sobre el nuevo Sistema de Entrada/Salida (EES) de la Unión Europea justo cuando comienza la temporada alta de viajes de verano. El 26 de junio de 2026, Marco Troncone, CEO de Aeroporti di Roma, declaró a la agencia Teleborsa que Fiumicino y Ciampino podrían tener que suspender el registro biométrico en julio y agosto si el flujo de pasajeros supera la capacidad de procesamiento. Desde que el EES entró en funcionamiento total el 10 de abril, todos los viajeros no pertenecientes a la UE deben proporcionar huellas dactilares y una imagen facial la primera vez que cruzan una frontera externa del espacio Schengen.
En Fiumicino se han instalado más de 200 quioscos de autoservicio, pero los operadores reportan fallos frecuentes que obligan incluso a pasajeros pre-registrados a repetir todo el proceso. La asociación del sector IATA advierte que los tiempos de espera podrían llegar a seis horas en los días más concurridos, recreando escenas similares a las vividas en Grecia a principios de mes, cuando decenas de pasajeros de Ryanair perdieron sus vuelos. Bruselas asegura que las normas son flexibles: los Estados miembros pueden suspender la captura biométrica en “circunstancias excepcionales” si las colas se vuelven ingobernables.
Sin embargo, las autoridades italianas consideran que esta directriz es demasiado vaga y los deja expuestos legalmente si deciden desconectar el sistema unilateralmente. Por ello, el Ministerio del Interior está preparando un decreto de contingencia que autorizaría suspensiones limitadas cuando los tiempos de espera en tiempo real superen los 90 minutos. Para los viajeros de negocios, las implicaciones son claras: los visitantes extracomunitarios —incluidos los ciudadanos del Reino Unido— deben prever tiempos de espera más largos en inmigración, completar la aplicación opcional Travel to Europe cuando esté disponible y programar reuniones fuera del aeropuerto el día de llegada para compensar posibles retrasos.
Las multinacionales que gestionan talento a través de Roma y Milán aconsejan a su personal añadir días de margen en sus itinerarios o conectar vía Zúrich, Madrid o Viena, donde el flujo es supuestamente más ágil. De cara al futuro, los operadores reclaman un “botón de pausa” paneuropeo que los aeropuertos puedan activar en coordinación con las agencias de la UE. Sin esta herramienta, los hubs italianos advierten que podrían verse obligados a desactivar el EES localmente, un escenario que fragmentaría la política fronteriza de Schengen y daría lugar a un verano de normas dispares en toda Europa.
En Fiumicino se han instalado más de 200 quioscos de autoservicio, pero los operadores reportan fallos frecuentes que obligan incluso a pasajeros pre-registrados a repetir todo el proceso. La asociación del sector IATA advierte que los tiempos de espera podrían llegar a seis horas en los días más concurridos, recreando escenas similares a las vividas en Grecia a principios de mes, cuando decenas de pasajeros de Ryanair perdieron sus vuelos. Bruselas asegura que las normas son flexibles: los Estados miembros pueden suspender la captura biométrica en “circunstancias excepcionales” si las colas se vuelven ingobernables.
Sin embargo, las autoridades italianas consideran que esta directriz es demasiado vaga y los deja expuestos legalmente si deciden desconectar el sistema unilateralmente. Por ello, el Ministerio del Interior está preparando un decreto de contingencia que autorizaría suspensiones limitadas cuando los tiempos de espera en tiempo real superen los 90 minutos. Para los viajeros de negocios, las implicaciones son claras: los visitantes extracomunitarios —incluidos los ciudadanos del Reino Unido— deben prever tiempos de espera más largos en inmigración, completar la aplicación opcional Travel to Europe cuando esté disponible y programar reuniones fuera del aeropuerto el día de llegada para compensar posibles retrasos.
Las multinacionales que gestionan talento a través de Roma y Milán aconsejan a su personal añadir días de margen en sus itinerarios o conectar vía Zúrich, Madrid o Viena, donde el flujo es supuestamente más ágil. De cara al futuro, los operadores reclaman un “botón de pausa” paneuropeo que los aeropuertos puedan activar en coordinación con las agencias de la UE. Sin esta herramienta, los hubs italianos advierten que podrían verse obligados a desactivar el EES localmente, un escenario que fragmentaría la política fronteriza de Schengen y daría lugar a un verano de normas dispares en toda Europa.
Fuente: Teleborsa