
Las aerolíneas y aeropuertos advierten que la principal puerta de entrada de Bélgica podría paralizarse a menos que la Comisión Europea detenga temporalmente el nuevo Sistema de Entrada y Salida (EES). En una carta abierta firmada por Airlines for Europe (A4E), la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI Europa), la industria señala que desde que el sistema se puso en marcha en abril, los tiempos de espera promedio en el Aeropuerto de Bruselas han pasado de 40 minutos a hasta cinco horas en los momentos de mayor afluencia. Bajo el EES, todos los viajeros no pertenecientes a la UE deben completar un registro biométrico —huellas dactilares y escaneo facial— en su primera entrada, reemplazando el antiguo proceso de sellado de pasaportes.
Para los viajeros y equipos de movilidad corporativa confundidos por los requisitos cambiantes de entrada, VisaHQ ofrece un portal integral con orientación en tiempo real sobre las nuevas normas fronterizas de Bélgica, categorías de visado y documentos necesarios. Su página dedicada a Bélgica permite iniciar solicitudes en línea y recibir ayuda experta, reduciendo el riesgo de sorpresas en los puntos de control saturados.
Aunque la tecnología funciona, las aerolíneas aseguran que el tiempo extra de procesamiento, sumado a la escasez de personal en la policía federal, está saturando las zonas fronterizas justo cuando Bélgica se prepara para su verano más intenso hasta la fecha (se pronostican 5,2 millones de pasajeros en julio y agosto). El Aeropuerto de Bruselas ha instalado 30 quioscos de autoservicio y ha reasignado personal de oficina a la frontera, pero el director de operaciones, Peter Gerber, admite que estas son “soluciones temporales” que no compensan el enorme volumen de tráfico vacacional y grupos turísticos esperado tras dos veranos consecutivos de crecimiento de dos dígitos. Las conexiones perdidas ya se acumulan, con aerolíneas de larga distancia que deben retrasar salidas para garantizar los tiempos mínimos de conexión para pasajeros de clase ejecutiva. El sindicato de pilotos belga señala que esto incrementa el consumo de combustible y los costos de programación. El ministro federal de Movilidad, Jean-Luc Crucke, ha apoyado discretamente al sector, pidiendo una introducción gradual y una moratoria veraniega en la obligatoriedad de la biometría para poder reclutar y capacitar a más agentes policiales. También propone carriles especiales para viajeros frecuentes y tripulaciones, además de un proceso rápido para usuarios en silla de ruedas, que actualmente deben hacer fila con el resto. El ministro del Interior, Bernard Quintin, responsable formalmente, aún no se ha pronunciado. Para los gestores de movilidad corporativa, el mensaje es claro: prever tiempo extra para el personal que viaja, prepararse para reuniones perdidas y considerar rutas alternativas vía Luxemburgo o Ámsterdam cuando los itinerarios sean ajustados. Los equipos de gestión de riesgos de viaje también aconsejan trasladar vuelos de carga de alto valor a Lieja, donde los volúmenes del EES son menores y la interrupción mínima. A menos que la Comisión Europea reaccione, Bélgica enfrenta un verano de daños reputacionales que podrían afectar al turismo y la inversión extranjera mucho después de que termine la temporada vacacional.
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