
El Ministerio de Asuntos Exteriores (MEA) emitió el 14 de julio una de sus protestas más contundentes en años, convocando al subjefe de misión de Irán, Mohammad Javad Hosseini, y calificando los ataques con misiles contra dos petroleros de Emiratos Árabes Unidos como “actos inaceptables de violencia contra marineros civiles”. Los ataques, reivindicados por una milicia alineada con Irán, causaron la muerte de un ingeniero de 34 años de Kerala y heridas a varios compatriotas. El portavoz del MEA, Randhir Jaiswal, declaró a los medios que India “espera que Irán identifique y castigue a los responsables y garantice la seguridad del tráfico comercial” a través del estrecho de Ormuz. Delhi también reiteró su compromiso con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y la libertad de navegación, enviando una señal clara de que las rutas comerciales son una línea roja para un país que importa el 84 % de su petróleo. Fuentes diplomáticas indican que Teherán aseguró a India una investigación conjunta, pero Delhi mantiene la presión; el Asesor de Seguridad Nacional, Ajit Doval, ha sido encargado de preparar opciones para escoltas navales en caso de que la situación empeore. Para los planificadores de logística y movilidad, las consecuencias son inmediatas: las aseguradoras han aumentado los recargos por riesgo bélico hasta un 40 % en las cargas con destino a India que transitan por Ormuz, y varias navieras con bandera india están considerando, al igual que Maersk, desviar sus rutas hacia el sur de Omán. Las empresas que transportan carga de proyectos o tripulación por la región deben actualizar sus planes de contingencia, confirmar la cobertura contra secuestros y rescates, y preparar a los viajeros con los protocolos de seguridad actualizados. Las asociaciones industriales FIEO e INSA han solicitado un diálogo temprano entre India e Irán centrado en la seguridad marítima para evitar más interrupciones en la cadena de suministro ante la creciente demanda de la temporada de Diwali.
Fuente: India Today