
Temprano, el 14 de julio, ladrones cortaron y sustrajeron cables de señalización cerca de la estación de Ostende, lo que llevó al gestor de infraestructuras Infrabel a suspender todos los servicios de tren entre Brujas y Ostende en ambos sentidos. El operador nacional SNCB/NMBS desplegó autobuses sustitutos y recomendó a los pasajeros utilizar los tranvías costeros de De Lijn hasta que las reparaciones se completaron poco después del mediodía. El incidente ocurrió en plena temporada de vacaciones en la costa belga y afectó a cientos de viajeros y excursionistas que se dirigían al litoral. Se trata del último de una serie de robos de cables de cobre y señalización que han afectado a la red ferroviaria belga en 2026, con un coste estimado para el sector de 6 millones de euros en retrasos y reparaciones. Para las empresas con empleados que viajan entre Bruselas y Flandes Occidental, esta interrupción subraya la importancia de contar con planes de contingencia multimodales. Las compañías que organizan eventos fuera de la oficina en resorts costeros durante el verano deberían informar a los asistentes sobre rutas alternativas vía Gante o Courtrai, o considerar el alquiler de autocares en temporada alta. Infrabel y SNCB están acelerando la implementación de reemplazos con fibra óptica y tecnología de sensores inteligentes para detectar manipulaciones de cables en tiempo real. Sin embargo, las asociaciones del sector advierten que el robo relacionado con el ferrocarril sigue siendo atractivo para bandas organizadas mientras los precios del metal de desecho se mantengan altos. Las políticas de viajes de negocios podrían necesitar incluir tiempos de margen más amplios y billetes flexibles para desplazamientos a reuniones costeras y centros logísticos como Zeebrugge. Aunque el servicio ferroviario normal se reanudó a primera hora de la tarde, las aseguradoras alertan que el impacto acumulado de estos incidentes repetidos podría aumentar las primas para el transporte justo a tiempo de mercancías por ferrocarril hacia y desde los puertos de Ostende y Zeebrugge.
Fuente: The Brussels Times