
El Departamento de Seguridad Nacional ha publicado una norma final que restablece y amplía el controvertido criterio de inadmisibilidad por “carga pública”. Según esta regulación, que entrará en vigor el 18 de septiembre de 2026, los oficiales consulares y de USCIS podrán negar solicitudes de residencia permanente si consideran que el solicitante, o incluso miembros de su hogar, han recibido o probablemente recibirán una amplia gama de beneficios sujetos a prueba de recursos, desde Medicaid hasta Head Start o el Crédito Tributario por Hijos. La norma elimina el estándar más limitado de 2022, implementado durante la administración Biden, que se centraba principalmente en la asistencia en efectivo. DHS afirma que esta política “reafirma el requisito de autosuficiencia” y protegerá los recursos públicos. Por su parte, defensores de los inmigrantes argumentan que esta medida impone una prueba de riqueza y generará un efecto disuasorio en cerca de un millón de familias con estatus mixto, que podrían renunciar a beneficios por temor a poner en riesgo su estatus migratorio futuro. El propio análisis de impacto regulatorio de DHS proyecta que hasta 950,000 personas podrían darse de baja de programas como CHIP y SNAP. Para los empleadores, la norma introduce nuevas variables de riesgo al patrocinar trabajadores extranjeros para residencia permanente. Los departamentos de recursos humanos deberán recopilar evidencia más detallada sobre ingresos del hogar, activos y uso de beneficios, un proceso delicado que genera preocupaciones sobre la privacidad. Los abogados prevén tiempos de adjudicación más largos, ya que los oficiales aplicarán la prueba de “totalidad de circunstancias” sobre un universo ampliado de beneficios. Se esperan más Solicitudes de Evidencia centradas en historiales financieros. Las agencias estatales y locales ya están apresurándose para actualizar sus materiales de divulgación. La Asociación Nacional WIC advierte que mujeres embarazadas de bajos ingresos podrían dejar de recibir apoyo nutricional prenatal, lo que generaría costos en salud pública mucho mayores que cualquier ahorro a corto plazo. Varias organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han prometido demandar, argumentando que DHS ignoró pruebas del daño que causará la norma y excedió su autoridad legal. Litigios paralelos en 2019 y 2020 resultaron en órdenes judiciales a nivel nacional; se anticipa una nueva batalla legal. Los empleadores multinacionales deberían: (1) auditar casos pendientes de residencia para evaluar posibles riesgos; (2) informar a los empleados sobre las circunstancias limitadas en que se considerará el uso de beneficios por parte de sus familiares; y (3) presupuestar honorarios legales adicionales para documentar la autosuficiencia financiera. Se espera volatilidad en la política: cualquier orden judicial podría suspender o restablecer la norma con poco aviso.
Fuente: CNN