
La designación de Estatus de Protección Temporal (TPS) para Haití en Estados Unidos expiró a la medianoche del 28 de julio, y al amanecer del 29 de julio, las familias haitianas en los barrios de Little Haiti en Miami y Mattapan en Boston despertaron a una nueva realidad: su autorización legal para trabajar, vigente desde hace años, desapareció de la noche a la mañana. En entrevistas con la emisora pública WUSF, los beneficiarios haitianos del TPS dijeron que estaban acumulando alimentos y evitando ir a trabajar por temor a controles en la vía pública o en los lugares de trabajo, mientras que agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) supuestamente se reubicaban en zonas con alta población haitiano-estadounidense. Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) solo confirmó que “la actividad de las fuerzas del orden continúa diariamente”. Los empleadores se preparan para enfrentar vacantes inmediatas. La Asociación de Cuidado para Personas Mayores de Massachusetts estima que esta semana podrían perder la elegibilidad laboral 2,000 asistentes certificados de enfermería, lo que agravaría la ya escasa dotación de personal en residencias para ancianos. En el sur de Florida, grupos del sector de la construcción advirtieron sobre retrasos en proyectos y sobrecostos si aunque sea una fracción de los 40,000 trabajadores haitianos con TPS en la región son detenidos o se ven obligados a trabajar en la clandestinidad. Muchas empresas están instando a sus empleados a solicitar libertad condicional humanitaria, Salida Diferida Forzada (DED) o, cuando sea posible, ajuste migratorio basado en familia, aunque abogados especializados advierten que los tiempos de procesamiento se han alargado y las aprobaciones no están garantizadas. La administración Biden intentó extender el TPS para Haití en 2025, pero demandas presentadas por estados que alegaban carga económica y por grupos restrictivos que cuestionaban la autoridad del DHS llevaron a una decisión de la Corte Suprema el mes pasado, que determinó que la base original para la designación —el terremoto de Haití en 2010— ya no cumple con los criterios legales. Aunque la Corte otorgó al DHS la discreción para conceder libertad condicional humanitaria de forma individual, los defensores aseguran que la agencia no tiene capacidad para procesar cientos de miles de solicitudes a tiempo para evitar una pérdida masiva de empleos. Para profesionales de movilidad global y recursos humanos, las implicaciones prácticas son urgentes. Las empresas que emplean a nacionales haitianos deberían: (1) realizar una auditoría inmediata de la documentación I-9 del personal afectado; (2) preparar y distribuir materiales informativos sobre los derechos y procedimientos ante visitas de ICE; (3) explorar estrategias alternativas de visas, como la H-2B para trabajos temporales o peticiones L-1 para transferencias multinacionales; y (4) coordinar con organizaciones locales de asistencia legal para facilitar solicitudes de libertad condicional o patrocinio familiar. A largo plazo, este episodio pone en evidencia la vulnerabilidad de las autorizaciones humanitarias para trabajar frente a cambios repentinos en políticas y decisiones judiciales. Los planificadores de movilidad podrían considerar diversificar las fuentes de contratación de habilidades críticas y crear planes de contingencia —como modalidades de trabajo remoto desde Canadá o el Caribe— para empleados cuyo estatus migratorio en EE. UU. pueda volverse inestable sin previo aviso.
Fuente: WUSF Public Media
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