
Nuevos datos del Ministerio del Interior, publicados el 14 de septiembre de 2026, revelan que 8.901 ciudadanos brasileños han aceptado pagos de Retorno Voluntario Asistido (RVA) de hasta £3,000 en los últimos dos años para abandonar el Reino Unido. El llamado programa de la “despedida dorada” ha costado a los contribuyentes británicos más de £40 millones, pero, según las autoridades, sigue siendo más económico que los aproximadamente £48,000 que cuesta cada expulsión forzosa.
Con el RVA, los migrantes que han excedido su visa o han visto rechazadas sus solicitudes de asilo pueden solicitar una ayuda única destinada a cubrir billetes y costos iniciales de reintegración en su país. Las cifras más recientes muestran que los brasileños son, con diferencia, el grupo nacional que más utiliza este programa, seguidos por los indios (3.629) y colombianos (746). En contraste, ciudadanos de los cinco países que lideran las travesías en pequeñas embarcaciones por el Canal de la Mancha —Afganistán, Eritrea, Irán, Somalia y Sudán— rara vez optan por este incentivo económico.
La revelación ha generado debate en ambos lados del Atlántico. En Brasil, expertos en movilidad laboral señalan que el regreso de muchos con experiencia en construcción, hostelería y cuidados podría ayudar a cubrir vacantes en el mercado laboral si se ofrecen servicios adecuados de reintegración. Por su parte, empleadores británicos, especialmente en agricultura y limpieza, temen que esta salida agrave la ya ajustada situación laboral, afectada desde las reformas migratorias post-Brexit.
Para los gestores de movilidad global, la noticia subraya dos lecciones clave de cumplimiento: primero, que el Reino Unido está intensificando la vigilancia tras la estancia, incluso para nacionalidades tradicionalmente consideradas de bajo riesgo como los brasileños; y segundo, que empleados que exceden su estancia podrían autodenunciarse para obtener fondos del RVA, complicando la igualación fiscal corporativa y las obligaciones de seguridad social. Se recomienda a los equipos de recursos humanos auditar las fechas de finalización de asignaciones y registros de salida para evitar estancias inadvertidas que puedan empujar a los empleados a optar por el RVA.
Se espera que el programa siga bajo escrutinio político de cara a las elecciones británicas de 2027. Un comité parlamentario ya ha pedido un control más estricto para garantizar que los beneficiarios realmente abandonen el país y no reingresen con nuevas visas hasta que finalice un periodo de enfriamiento.
Con el RVA, los migrantes que han excedido su visa o han visto rechazadas sus solicitudes de asilo pueden solicitar una ayuda única destinada a cubrir billetes y costos iniciales de reintegración en su país. Las cifras más recientes muestran que los brasileños son, con diferencia, el grupo nacional que más utiliza este programa, seguidos por los indios (3.629) y colombianos (746). En contraste, ciudadanos de los cinco países que lideran las travesías en pequeñas embarcaciones por el Canal de la Mancha —Afganistán, Eritrea, Irán, Somalia y Sudán— rara vez optan por este incentivo económico.
La revelación ha generado debate en ambos lados del Atlántico. En Brasil, expertos en movilidad laboral señalan que el regreso de muchos con experiencia en construcción, hostelería y cuidados podría ayudar a cubrir vacantes en el mercado laboral si se ofrecen servicios adecuados de reintegración. Por su parte, empleadores británicos, especialmente en agricultura y limpieza, temen que esta salida agrave la ya ajustada situación laboral, afectada desde las reformas migratorias post-Brexit.
Para los gestores de movilidad global, la noticia subraya dos lecciones clave de cumplimiento: primero, que el Reino Unido está intensificando la vigilancia tras la estancia, incluso para nacionalidades tradicionalmente consideradas de bajo riesgo como los brasileños; y segundo, que empleados que exceden su estancia podrían autodenunciarse para obtener fondos del RVA, complicando la igualación fiscal corporativa y las obligaciones de seguridad social. Se recomienda a los equipos de recursos humanos auditar las fechas de finalización de asignaciones y registros de salida para evitar estancias inadvertidas que puedan empujar a los empleados a optar por el RVA.
Se espera que el programa siga bajo escrutinio político de cara a las elecciones británicas de 2027. Un comité parlamentario ya ha pedido un control más estricto para garantizar que los beneficiarios realmente abandonen el país y no reingresen con nuevas visas hasta que finalice un periodo de enfriamiento.