
El Gobierno Federal ha otorgado a la Universidad de Adelaide 400,000 dólares australianos para llevar a cabo el proyecto Cooperación Australia-China para la Aviación Sostenible (ACCSA), cuyo objetivo es acelerar el desarrollo y la implementación comercial del combustible de aviación sostenible (SAF) mediante investigaciones conjuntas, conferencias e intercambios estudiantiles.
La iniciativa organizará conferencias en Pekín, Adelaide, Brisbane, Hong Kong y Sídney, además de crear una plataforma de networking industrial que conectará a aerolíneas, productores de combustible e inversores de ambos países. Para las aerolíneas que operan hacia y desde Australia —como Qantas, Virgin Australia y un creciente número de compañías chinas— la adopción del SAF es clave para cumplir con los compromisos de cero emisiones netas y evitar futuros impuestos al carbono.
Los programas de movilidad corporativa podrían beneficiarse de una mayor disponibilidad de vuelos impulsados por SAF, lo que ayuda a reducir las emisiones de Alcance 3 asociadas a los viajes de empleados. Algunas multinacionales ya exigen un porcentaje de SAF en los billetes reservados por la empresa cuando está disponible; una oferta ampliada facilitaría la implementación de estas políticas y reduciría sus costos.
La concesión también refleja la disposición de Canberra para separar la colaboración climática de las tensiones geopolíticas más amplias, una señal positiva para estudiantes y ejecutivos que dependen del activo corredor aéreo entre Australia y China.
La iniciativa organizará conferencias en Pekín, Adelaide, Brisbane, Hong Kong y Sídney, además de crear una plataforma de networking industrial que conectará a aerolíneas, productores de combustible e inversores de ambos países. Para las aerolíneas que operan hacia y desde Australia —como Qantas, Virgin Australia y un creciente número de compañías chinas— la adopción del SAF es clave para cumplir con los compromisos de cero emisiones netas y evitar futuros impuestos al carbono.
Los programas de movilidad corporativa podrían beneficiarse de una mayor disponibilidad de vuelos impulsados por SAF, lo que ayuda a reducir las emisiones de Alcance 3 asociadas a los viajes de empleados. Algunas multinacionales ya exigen un porcentaje de SAF en los billetes reservados por la empresa cuando está disponible; una oferta ampliada facilitaría la implementación de estas políticas y reduciría sus costos.
La concesión también refleja la disposición de Canberra para separar la colaboración climática de las tensiones geopolíticas más amplias, una señal positiva para estudiantes y ejecutivos que dependen del activo corredor aéreo entre Australia y China.
Fuente: Australian Aviation