
La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil (ANAC) publicó el 15 de junio de 2026 nuevas directrices de fiscalización que cambian radicalmente la forma en que se inspeccionan y sancionan las aerolíneas. La resolución sustituye el modelo punitivo uniforme por un enfoque escalonado que prioriza la prevención, la capacitación y la proporcionalidad.
Bajo este nuevo marco, las aerolíneas con un historial de seguridad limpio que cometan infracciones aisladas y de bajo riesgo —como un error documental— recibirán primero una orientación técnica y un plazo para corregir la situación. Las infracciones reiteradas o de alta gravedad, como el incumplimiento en mantenimiento, violaciones en los tiempos de trabajo de la tripulación o la negativa a cooperar con los inspectores, seguirán siendo sancionadas con multas severas, restricciones operativas o incluso la revocación del certificado.
ANAC señala que este cambio se basa en las mejores prácticas internacionales y en un piloto de dos años realizado con la Universidad de Brasilia. La agencia evaluará el historial de cumplimiento, el nivel de cooperación y la cultura de seguridad de cada operador antes de decidir las sanciones. Los inspectores recibirán capacitación adicional para garantizar la coherencia y contarán con nuevos paneles digitales que integran datos en tiempo real de vuelos, incidentes y auditorías.
Para las aerolíneas, la ventaja es una mayor previsibilidad y una reducción en las sanciones por desviaciones menores autoinformadas. Sin embargo, los departamentos de cumplimiento deberán invertir en sistemas internos de monitoreo para detectar y reportar problemas a tiempo; de lo contrario, podrían enfrentar sanciones agravadas.
La asociación del sector ABEAR celebró la medida, pero advirtió que las aerolíneas regionales podrían necesitar apoyo para adaptar sus procesos de aseguramiento de calidad. Los gestores de viajes corporativos se beneficiarán indirectamente, ya que se esperan menos suspensiones preventivas y cancelaciones de rutas, lo que mejorará la estabilidad de la red.
ANAC enfatiza que la regulación de derechos de los pasajeros (Resolución 400) no se modifica; las aerolíneas siguen siendo responsables por retrasos y cancelaciones, independientemente del nuevo esquema de sanciones. La política entra en vigor de inmediato, con un periodo de transición de seis meses durante el cual las infracciones históricas se sancionarán según la tabla anterior. ANAC organizará seminarios web en julio para operadores, organizaciones de mantenimiento y administradores aeroportuarios.
Bajo este nuevo marco, las aerolíneas con un historial de seguridad limpio que cometan infracciones aisladas y de bajo riesgo —como un error documental— recibirán primero una orientación técnica y un plazo para corregir la situación. Las infracciones reiteradas o de alta gravedad, como el incumplimiento en mantenimiento, violaciones en los tiempos de trabajo de la tripulación o la negativa a cooperar con los inspectores, seguirán siendo sancionadas con multas severas, restricciones operativas o incluso la revocación del certificado.
ANAC señala que este cambio se basa en las mejores prácticas internacionales y en un piloto de dos años realizado con la Universidad de Brasilia. La agencia evaluará el historial de cumplimiento, el nivel de cooperación y la cultura de seguridad de cada operador antes de decidir las sanciones. Los inspectores recibirán capacitación adicional para garantizar la coherencia y contarán con nuevos paneles digitales que integran datos en tiempo real de vuelos, incidentes y auditorías.
Para las aerolíneas, la ventaja es una mayor previsibilidad y una reducción en las sanciones por desviaciones menores autoinformadas. Sin embargo, los departamentos de cumplimiento deberán invertir en sistemas internos de monitoreo para detectar y reportar problemas a tiempo; de lo contrario, podrían enfrentar sanciones agravadas.
La asociación del sector ABEAR celebró la medida, pero advirtió que las aerolíneas regionales podrían necesitar apoyo para adaptar sus procesos de aseguramiento de calidad. Los gestores de viajes corporativos se beneficiarán indirectamente, ya que se esperan menos suspensiones preventivas y cancelaciones de rutas, lo que mejorará la estabilidad de la red.
ANAC enfatiza que la regulación de derechos de los pasajeros (Resolución 400) no se modifica; las aerolíneas siguen siendo responsables por retrasos y cancelaciones, independientemente del nuevo esquema de sanciones. La política entra en vigor de inmediato, con un periodo de transición de seis meses durante el cual las infracciones históricas se sancionarán según la tabla anterior. ANAC organizará seminarios web en julio para operadores, organizaciones de mantenimiento y administradores aeroportuarios.
Fuente: VGN Notícias