
Los tres organismos de aviación más influyentes de Europa — ACI Europe, Airlines for Europe (A4E) y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) — publicaron el 1 de julio una carta abierta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, solicitando que se otorguen a los estados miembros poderes inmediatos para suspender el Sistema de Entrada/Salida de Schengen (EES) cuando las colas superen la capacidad de control fronterizo. El EES biométrico, en vigor desde abril, registra la imagen facial y cuatro huellas dactilares de cada viajero no perteneciente a la UE en su primera llegada.
Para viajeros y planificadores de movilidad corporativa que buscan asistencia práctica, VisaHQ ofrece una forma eficiente de consultar las últimas regulaciones de entrada a Schengen, completar formularios en línea y recibir actualizaciones específicas por país antes de la salida. Su portal para Suiza (https://www.visahq.com/switzerland/) centraliza consejos sobre visados y herramientas de cumplimiento, ayudando a los pasajeros a evitar sorpresas en los controles de Zúrich, Ginebra y Basilea-Mulhouse.
Aunque el sistema fue diseñado para reforzar la seguridad y evitar estancias irregulares, su implementación ha generado atascos de hasta cinco horas en horas punta, según la carta. Las aerolíneas reportan aviones medio vacíos a la hora de cierre de puertas porque los pasajeros aún están en las filas de inmigración, mientras que aeropuertos regionales más pequeños obligan a los viajeros a hacer cola fuera de las terminales. Suiza, cuyos aeropuertos de Zúrich-Kloten, Ginebra y Basilea-Mulhouse están integrados en la frontera Schengen, ya ha sentido la presión. Fuentes del sector indican que las filas para no comunitarios en Zúrich superan rutinariamente la hora, y en Ginebra se han registrado esperas de hasta 150 minutos los fines de semana. Especialistas en viajes de negocios advierten que las conexiones perdidas están empezando a afectar los itinerarios corporativos, generando costes adicionales en hoteles y reprogramaciones que deben asumir las empresas.
Los organismos de aviación proponen una solución en dos fases: (1) permitir que cualquier país Schengen pause la recogida biométrica durante julio y agosto siempre que el volumen de pasajeros supere la capacidad de personal o de los quioscos, y (2) establecer para septiembre una cláusula permanente de ‘flexibilidad operativa’ que permita suspensiones puntuales en futuros picos de afluencia. Para las multinacionales suizas y los gestores de movilidad, la situación es crítica. El turismo representa aproximadamente el 3 % del PIB nacional y el aeropuerto de Zúrich es el principal centro para asignados intercontinentales y ejecutivos visitantes. Si las colas siguen empeorando, las empresas podrían verse obligadas a añadir márgenes de tiempo en el día de llegada, mejorar a sus viajeros con servicios de paso rápido o incluso reprogramar reuniones. La carta advierte que, si Bruselas no actúa, Europa podría perder competitividad global frente a destinos que ofrecen un acceso más ágil.
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Aunque el sistema fue diseñado para reforzar la seguridad y evitar estancias irregulares, su implementación ha generado atascos de hasta cinco horas en horas punta, según la carta. Las aerolíneas reportan aviones medio vacíos a la hora de cierre de puertas porque los pasajeros aún están en las filas de inmigración, mientras que aeropuertos regionales más pequeños obligan a los viajeros a hacer cola fuera de las terminales. Suiza, cuyos aeropuertos de Zúrich-Kloten, Ginebra y Basilea-Mulhouse están integrados en la frontera Schengen, ya ha sentido la presión. Fuentes del sector indican que las filas para no comunitarios en Zúrich superan rutinariamente la hora, y en Ginebra se han registrado esperas de hasta 150 minutos los fines de semana. Especialistas en viajes de negocios advierten que las conexiones perdidas están empezando a afectar los itinerarios corporativos, generando costes adicionales en hoteles y reprogramaciones que deben asumir las empresas.
Los organismos de aviación proponen una solución en dos fases: (1) permitir que cualquier país Schengen pause la recogida biométrica durante julio y agosto siempre que el volumen de pasajeros supere la capacidad de personal o de los quioscos, y (2) establecer para septiembre una cláusula permanente de ‘flexibilidad operativa’ que permita suspensiones puntuales en futuros picos de afluencia. Para las multinacionales suizas y los gestores de movilidad, la situación es crítica. El turismo representa aproximadamente el 3 % del PIB nacional y el aeropuerto de Zúrich es el principal centro para asignados intercontinentales y ejecutivos visitantes. Si las colas siguen empeorando, las empresas podrían verse obligadas a añadir márgenes de tiempo en el día de llegada, mejorar a sus viajeros con servicios de paso rápido o incluso reprogramar reuniones. La carta advierte que, si Bruselas no actúa, Europa podría perder competitividad global frente a destinos que ofrecen un acceso más ágil.
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