
Una fuga de fluoruro de hidrógeno a bordo del portacontenedores *Mia Summer II* obligó a suspender temporalmente el tráfico en el muelle Deurganck de Amberes durante la noche del 14 al 15 de julio de 2026. Las autoridades locales confirmaron esta mañana que 155 trabajadores portuarios y tripulantes, muchos de ellos marineros filipinos, fueron sometidos a exámenes médicos preventivos; 28 permanecen hospitalizados y una persona está en cuidados intensivos. Equipos de emergencia de la Protección Civil de Bélgica establecieron un perímetro de seguridad mientras contratistas especializados intentaban sellar el tanque ISO dañado. Aunque los sensores de calidad del aire fuera del puerto no detectaron concentraciones peligrosas, el tráfico fluvial en la sección izquierda del río Escalda sigue detenido a la espera de la autorización de la Agencia Federal de Medio Ambiente. Los grupos logísticos DSV y Kuehne + Nagel desviaron varios contenedores refrigerados programados hacia Zeebrugge, lo que ha provocado retrasos en los camiones de productos frescos con destino a Alemania. Para los gestores de cadenas de suministro multinacionales, el incidente pone de manifiesto la vulnerabilidad del segundo puerto de contenedores más grande de Europa en plena temporada alta de verano. Se recuerda a los cargadores que transportan mercancías peligrosas por Amberes las estrictas inspecciones ISPS (Seguridad Internacional de Buques e Instalaciones Portuarias) que Bélgica implementó en mayo de 2026, y que exigen e-manifiestos anticipados y pruebas de planes de respuesta ante emergencias. Jacques Vandermeiren, CEO del Puerto de Amberes-Bruges, afirmó que las grúas podrían reanudarse “en un plazo de 24 horas” si se logra contener la fuga, pero advirtió que la congestión en los atraques podría prolongarse varios días. Las aseguradoras han activado las cláusulas de ‘retraso en el inicio de operaciones’ y los transitarios recomiendan desviar los envíos urgentes por ferrocarril hacia el aeropuerto de carga de Bierset o a través de terminales holandesas en Moerdijk.
Fuente: The Brussels Times