
Un informe federal publicado el 18 de septiembre de 2026 cuantifica por primera vez el valor macroeconómico de la pertenencia de Suiza a los acuerdos de Schengen y Dublín. Según el estudio, encargado por el parlamento en medio de una creciente presión euroescéptica, el producto interno bruto sería hasta un 3,9 % menor en 2035 si el país se retirara, lo que equivale a 1.300 francos suizos menos por habitante cada año.
El análisis desglosa las pérdidas previstas: sectores intensivos en mano de obra como la salud y la hostelería tendrían dificultades para reemplazar a los 345.000 trabajadores transfronterizos que actualmente llegan sin obstáculos a sus puestos en Suiza; los retrasos en el tráfico debido a la reinstauración de controles fronterizos podrían costar a las empresas entre 1.080 y 2.270 millones de francos suizos anuales. El turismo perdería hasta 810 millones de francos en gasto de visitantes, ya que los viajeros necesitarían un visado suizo independiente en lugar del permiso Schengen, ampliamente aceptado.
Las repercusiones en materia de seguridad también son destacadas. Sin acceso en tiempo real a las bases de datos compartidas de policía, aduanas e inteligencia, las autoridades temen que amenazas como el tráfico de personas o el cibercrimen puedan detectarse demasiado tarde. Los procedimientos de asilo se alargarían porque Suiza ya no podría transferir a los solicitantes al primer país de Dublín por el que entraron, lo que supondría hasta 824 millones de francos suizos adicionales en costes para los presupuestos cantonales de bienestar social.
El momento es estratégico: el informe acompaña el rechazo del Consejo Federal a la “Iniciativa de Protección Fronteriza”, proporcionando a legisladores y votantes cifras concretas antes de una probable campaña de referéndum. Las asociaciones empresariales, como economiesuisse y HotellerieSuisse, aprovecharon de inmediato los resultados para advertir que abandonar Schengen dañaría la atracción de Suiza para sedes multinacionales y eventos internacionales. Mientras los grupos euroescépticos calificaron el estudio de “alarmista”, los partidos centristas sostienen que los datos subrayan la profunda integración de la movilidad suiza con el mercado único europeo.
El debate ahora se traslada al parlamento, donde cualquier decisión de salir de Schengen requeriría mayoría en ambas cámaras y una votación nacional.
El análisis desglosa las pérdidas previstas: sectores intensivos en mano de obra como la salud y la hostelería tendrían dificultades para reemplazar a los 345.000 trabajadores transfronterizos que actualmente llegan sin obstáculos a sus puestos en Suiza; los retrasos en el tráfico debido a la reinstauración de controles fronterizos podrían costar a las empresas entre 1.080 y 2.270 millones de francos suizos anuales. El turismo perdería hasta 810 millones de francos en gasto de visitantes, ya que los viajeros necesitarían un visado suizo independiente en lugar del permiso Schengen, ampliamente aceptado.
Las repercusiones en materia de seguridad también son destacadas. Sin acceso en tiempo real a las bases de datos compartidas de policía, aduanas e inteligencia, las autoridades temen que amenazas como el tráfico de personas o el cibercrimen puedan detectarse demasiado tarde. Los procedimientos de asilo se alargarían porque Suiza ya no podría transferir a los solicitantes al primer país de Dublín por el que entraron, lo que supondría hasta 824 millones de francos suizos adicionales en costes para los presupuestos cantonales de bienestar social.
El momento es estratégico: el informe acompaña el rechazo del Consejo Federal a la “Iniciativa de Protección Fronteriza”, proporcionando a legisladores y votantes cifras concretas antes de una probable campaña de referéndum. Las asociaciones empresariales, como economiesuisse y HotellerieSuisse, aprovecharon de inmediato los resultados para advertir que abandonar Schengen dañaría la atracción de Suiza para sedes multinacionales y eventos internacionales. Mientras los grupos euroescépticos calificaron el estudio de “alarmista”, los partidos centristas sostienen que los datos subrayan la profunda integración de la movilidad suiza con el mercado único europeo.
El debate ahora se traslada al parlamento, donde cualquier decisión de salir de Schengen requeriría mayoría en ambas cámaras y una votación nacional.
Fuente: SWI swissinfo.ch