
En una opinión formal emitida el 2 de junio de 2026, la Comisión Europea instó a Francia, Alemania y otros siete países miembros del espacio Schengen a comenzar a eliminar progresivamente los controles fronterizos internos que han mantenido—en muchos casos de forma continua—desde la crisis migratoria de 2015. Esta opinión, emitida bajo el Código de Fronteras Schengen modificado, es la primera vez que Bruselas utiliza su nuevo poder legal para cuestionar controles que llevan más de doce meses consecutivos en vigor.
Las autoridades francesas realizan actualmente controles sistemáticos de identidad en varios pasos fronterizos terrestres con Italia, España y Bélgica, alegando amenazas terroristas y migración irregular. La Comisión reconoce estas preocupaciones, pero subraya que dichos controles deben ser “estrictamente temporales y excepcionales.” En su lugar, recomienda patrullas policiales conjuntas, inspecciones puntuales basadas en inteligencia y un mayor uso de dispositivos biométricos móviles para abordar los riesgos de seguridad sin obstaculizar la libre circulación de personas y mercancías.
Para las empresas que trasladan personal y mercancías a diario a través de las fronteras francesas—incluyendo fabricantes en Hauts-de-France y el sector logístico de Auvernia-Ródano-Alpes—esta opinión es relevante. Las colas de camiones de hasta tres horas se han vuelto habituales en las autopistas A8 y A9; según la asociación francesa de transportistas por carretera FNTR, los retrasos suponen un coste adicional promedio de 180 € en combustible y mano de obra por cada viaje transfronterizo. Por tanto, cualquier alivio en los controles reduciría costes para los gestores de la cadena de suministro y mejoraría los indicadores de entrega puntual.
Aunque la opinión de la Comisión no es vinculante, eleva la presión política sobre París. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha renovado repetidamente los controles por periodos de seis meses, la última vez en abril. Ahora debe demostrar que Francia está explorando “medidas alternativas y mitigadoras,” o enfrentarse a procedimientos de infracción que podrían llegar hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Desde la perspectiva de los programas de movilidad, los equipos de recursos humanos deberían vigilar si Francia sustituye los controles fijos por inspecciones puntuales basadas en inteligencia. Los empleados que realicen viajes frecuentes de un día a través de las fronteras terrestres podrían seguir siendo sometidos a interrogatorios selectivos, por lo que es recomendable llevar siempre prueba de empleo y alojamiento. Sin embargo, un retorno gradual a un régimen Schengen sin controles facilitaría los pases de desplazamiento, la planificación de asignaciones temporales y las rutas de envío just-in-time de cara a los Juegos de Invierno Alpinos 2026.
Las autoridades francesas realizan actualmente controles sistemáticos de identidad en varios pasos fronterizos terrestres con Italia, España y Bélgica, alegando amenazas terroristas y migración irregular. La Comisión reconoce estas preocupaciones, pero subraya que dichos controles deben ser “estrictamente temporales y excepcionales.” En su lugar, recomienda patrullas policiales conjuntas, inspecciones puntuales basadas en inteligencia y un mayor uso de dispositivos biométricos móviles para abordar los riesgos de seguridad sin obstaculizar la libre circulación de personas y mercancías.
Para las empresas que trasladan personal y mercancías a diario a través de las fronteras francesas—incluyendo fabricantes en Hauts-de-France y el sector logístico de Auvernia-Ródano-Alpes—esta opinión es relevante. Las colas de camiones de hasta tres horas se han vuelto habituales en las autopistas A8 y A9; según la asociación francesa de transportistas por carretera FNTR, los retrasos suponen un coste adicional promedio de 180 € en combustible y mano de obra por cada viaje transfronterizo. Por tanto, cualquier alivio en los controles reduciría costes para los gestores de la cadena de suministro y mejoraría los indicadores de entrega puntual.
Aunque la opinión de la Comisión no es vinculante, eleva la presión política sobre París. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha renovado repetidamente los controles por periodos de seis meses, la última vez en abril. Ahora debe demostrar que Francia está explorando “medidas alternativas y mitigadoras,” o enfrentarse a procedimientos de infracción que podrían llegar hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Desde la perspectiva de los programas de movilidad, los equipos de recursos humanos deberían vigilar si Francia sustituye los controles fijos por inspecciones puntuales basadas en inteligencia. Los empleados que realicen viajes frecuentes de un día a través de las fronteras terrestres podrían seguir siendo sometidos a interrogatorios selectivos, por lo que es recomendable llevar siempre prueba de empleo y alojamiento. Sin embargo, un retorno gradual a un régimen Schengen sin controles facilitaría los pases de desplazamiento, la planificación de asignaciones temporales y las rutas de envío just-in-time de cara a los Juegos de Invierno Alpinos 2026.
Fuente: Europa Press
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