
Desde las 21:00 del 28 de mayo hasta las 21:00 del 29 de mayo, los sindicatos base de Italia (CUB, SGB, ADL Varese, SI Cobas, USI CIT) llevaron a cabo una huelga general que afectó a redes ferroviarias, metro, aviación, marítimas y de autobuses locales. Trenitalia canceló cientos de servicios regionales fuera de los horarios “garantizados” por ley, mientras que ATAC en Roma y ATM en Milán registraron intervalos de hasta 30 minutos en el metro. Los aeropuertos tampoco se salvaron: las huelgas del personal de tierra en Roma-Fiumicino y Milán-Malpensa obligaron a las aerolíneas a consolidar vuelos y dejaron a pasajeros no comunitarios en colas de dos horas para el Sistema Europeo de Entrada/Salida (EES). Los transportistas de mercancías desviaron exportaciones urgentes a rutas de camiones durante el fin de semana, añadiendo recargos por combustible que aparecerán en las facturas de junio. Los sindicatos vincularon su protesta a la presión del costo de vida y a la solidaridad con grupos palestinos, dando a la huelga una dimensión política internacional que complica los esfuerzos del gobierno para aplicar las estrictas leyes italianas de servicios mínimos. La patronal Confindustria exigió una arbitraje más rápido para proteger “la credibilidad del país como centro logístico”, señalando que la huelga coincidió con la protesta en la autopista del Brennero programada para el día siguiente. Los responsables de movilidad corporativa deben anticipar nuevas huelgas con poco aviso: según la ley italiana, solo se requieren 10 días de preaviso para acciones a nivel nacional, y los sindicatos advirtieron de más paros si las negociaciones salariales se estancan. Las empresas deberían informar a su personal viajero sobre las franjas horarias con servicio garantizado (06:00-09:00 y 18:00-21:00 en ferrocarril) y considerar políticas flexibles de teletrabajo en los días de huelga declarados.
Fuente: La Stampa