
El diario italiano Ticinonline resumió un informe recién publicado por el Consejo Federal que modela la vida sin Schengen para las regiones fronterizas. Publicado el 18 de septiembre, el estudio destaca cómo los trabajadores transfronterizos que cruzan desde Lombardía y Piamonte en Italia hacia el Ticino—unos 75,000 diarios—enfrentarían controles de identidad sistemáticos y colas de varias horas en puntos críticos como Chiasso, Stabio y Ponte Tresa. Las esperas prolongadas no solo afectarían a las personas, sino que también minarían la competitividad de las empresas que dependen de estos ‘frontalieri’ para habilidades especializadas en finanzas, ingeniería de precisión y ciencias de la vida. El informe advierte que la congestión persistente podría llevar a las empresas a trasladar la producción a Italia o a otros lugares, debilitando el atractivo de Suiza como centro regional de sedes corporativas. Las cadenas logísticas también estarían en riesgo. Alrededor del 60 % de las importaciones del Ticino llegan por carretera desde Italia y Francia. Las paradas obligatorias para cada camión romperían los modelos de entrega justo a tiempo, aumentarían los costos de inventario y elevarían las emisiones de carbono debido al ralentí en la frontera. Los analistas políticos consideran que la publicación forma parte de la estrategia gubernamental para informar a los votantes antes de un posible referéndum sobre la Iniciativa de Protección Fronteriza. Para los equipos de recursos humanos y movilidad, el mensaje es claro: perder Schengen introduciría fricciones impredecibles en las fronteras, complicaría las notificaciones de trabajadores desplazados y añadiría una nueva capa de trámites para los viajes de negocios rutinarios. Las empresas con grandes poblaciones de trabajadores transfronterizos deberían comenzar a planificar escenarios alternativos de personal, incluyendo contrataciones locales o la ampliación de políticas de teletrabajo, en caso de que se materialice una salida de Schengen.
Fuente: Ticinonline