
Un informe detallado publicado el 19 de septiembre por la firma de análisis aeronáutico AviatorDB ofrece un panorama preocupante del sistema de tráfico aéreo en Estados Unidos: solo el 17 de septiembre, las aerolíneas registraron 4,218 retrasos y 275 cancelaciones a nivel nacional. El reporte, que combina datos de FlightAware con registros de la FAA, señala a Southwest Airlines como la aerolínea más afectada (893 retrasos), seguida por American (524) y SkyWest (332). El aeropuerto de Chicago O’Hare volvió a ser el epicentro, con más de 1,000 retrasos debido a tormentas y cierres de pistas por obras, que redujeron drásticamente la capacidad de llegadas. Boston Logan sufrió efectos secundarios por un proyecto del Sistema de Arresto de Materiales (EMAS) que limitó la capacidad de la pista 9/27, elevando los retrasos promedio a 136 minutos. San Francisco y Washington National también enfrentaron restricciones por techos bajos que complicaron las operaciones vespertinas. AviatorDB describe esta jornada como una “prueba de estrés” que expone la fragilidad de las operaciones post-pandemia: el personal en los centros de control aéreo sigue siendo escaso, las reservas de tripulación están por debajo de los niveles de 2019 y los principales hubs enfrentan actualizaciones simultáneas en su infraestructura. El informe recuerda a las aerolíneas las normas del DOT que exigen reembolsos en efectivo —no vales— ante cancelaciones, subrayando el riesgo financiero en situaciones de interrupciones masivas. Para los gestores de viajes corporativos, la recomendación es diversificar rutas y monitorear en tiempo real las alertas de paradas en tierra de la FAA. Las empresas con viajeros de alta prioridad deberían autorizar con anticipación la compra de tarifas flexibles en aerolíneas alternativas y aprovechar el acceso a salones premium con tarjetas de crédito, ya que los retrasos generalizados saturan rápidamente los canales habituales de atención al cliente.
Fuente: AviatorDB